Monjas tibetanas liberadas con graves signos de tortura

Sonam Chödon, enferma mental debido a los golpes recibidos en la cabeza

Según el Centro Tibetano para los Derechos Humanos y la Democracia (TCHRD), con sede en Dharamsala, unas doscientas monjas budistas de los monasterios de Puruna y Yangteng fueron salvajemente torturadas y golpeadas por las autoridades chinas desde que fueron arrestadas el pasado 14 de mayo de 2008. Una de ellas, Sonam Chödon, de 36 años, natural del municipio de Lhoba (Kardze) ha llegado a encontrarse en un estado verdaderamente patético después de ser torturada repetidamente mientras se encontraba en prisión.

Según informó hace unas semanas la organización, el estado mental de la monja ha llegado a deteriorarse tanto que es incapaz de controlar su comportamiento, debido a los contínuos golpes con la culata de un arma de fuego que le provocaron graves heridas en la cabeza. Como es habitual en estos casos, cuando estado de salud ya era preocupante unos meses después, las autoridades chinas decidieron devolverla a su familia. Actualmente su estado mental es muy inestable, no deja de llorar y necesita estar acompañada en todo momento.

La mayoría de las otras monjas ya fueron puestas en libertad, pero siguiendo con la costumbre del régimen, se les prohibió seguir viviendo en los monasterios y fueron obligadas a volver con sus familias. El mismo día de su arresto, durante una concentración pacífica, también fue arrestado el abad de ambos monasterios, Tulku Purbu Tsering Rinpoché, que actualmente sigue en la prisión de Meyang, y su estado de salud es “muy crítico”, según el TCHRD.

Monjas durante una manifestación pacífica en el exilio

Por otro lado, otra monja encarcelada durante las protestas de 2008, Tashi Yangtso (también conocida como Taga), fue puesta en libertad la semana pasada. Fue detenida junto a dos compañeras, Achoe y Sochoe, después de que las tres protestasen contra el gobierno chino en su localidad, Kham Dhargay Gonpa. Fueron trasladadas a Chengdu, capital de la provincia de Sichuan, al Este de Tíbet. En la prisión, fueron torturadas brutalmente. Achoe y Sochoe fueron puestas en libertad cuando su salud se deterioró y las autoridades temieron que pudieran morir bajo su jurisdicción.

Sin embargo, Taga no fue liberada hasta la semana pasada. Tenía dos huesos rotos en la mano derecha, y se ha quedado sorda del oído derecho debido a los golpes. Además, en la cárcel se contagió de tuberculosis y desarrolló insuficiencia respiratoria crónica. Actualmente está siendo tratada en un hospital de Chengdu.

En la misma operación, las fuerzas armadas chinas arrestaron a doce monjas del monasterio de Drakar, 55 en el de Pang-ri y algunas otras de Gaden Choeling.

[Fuente: Dossier Tibet / WN.com]

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