Ogyen Trinley Dorje, el “Obama Lama” de WikiLeaks

ElEspectador.com — En los papeles de Wikileaks, el monje Ogyen Trinley Dorje aparece como un “Obama Lama”, con muchas opciones para suceder al Dalai Lama, de 74 años, en el liderazgo de millones de budistas. Tiene 25 años, aunque según la tradición tibetana también cuenta con ocho siglos de experiencia a lo largo de 17 reencarnaciones. Entre sus decenas de miles de discípulos se encuentran Richard Gere y Pierce Brosnan. El décimo séptimo Karmapa, como se le conoce, es la tercera figura espiritual más importante en el budismo tibetano después del Dalai Lama y del Pachen Lama. A diferencia de este último, su autoridad es reconocida tanto por el Gobierno chino como entre los seguidores del Dalai Lama.

Corría febrero de 2009 cuando desde la embajada de Estados Unidos en Nueva Deli emitieron un cable en el que dibujaban el escenario para la sucesión del Dalai Lama. “Nuestros contactos le llaman el Obama Lama, porque es un rostro fresco en la escena del Tíbet, estimulante, que habla tibetano, inglés y chino. Tanto The New York Times como Newsweek han publicado artículos favorables sobre él y él parece encontrarse cómodo bajo la luz de los medios”. No obstante, el cable advertía: “Estos artículos y otros publicados en medios occidentales han simplificado mucho su papel como una posible solución al debate de la sucesión”.

Ese debate se ha vuelto más complejo que nunca desde que el pasado 26 de enero, agentes de la policía india encontrasen en el monasterio donde se hospeda el equivalente a un millón de dólares en 20 divisas distintas, de los cuales casi una décima parte eran yuanes chinos. Varios agentes han declarado que el dinero podría estar destinado a construir una serie de centros afines a China en la frontera con el país vecino. La oficina del Karmapa alega que sólo pretendían comprar un terreno para construir un monasterio donde pudiese vivir el monje y su séquito.

El Dalai Lama ha salido en su defensa enseguida, aunque reconoció que se podría haber registrado “alguna negligencia” respecto a la administración del dinero y que lo mejor era que se investigase todo. El oficial de policía KG Kapoor sometió a un interrogatorio de 50 preguntas al Karmapa, que negó todo vínculo con el Gobierno chino. Kapoor declaró que no había quedado satisfecho con las respuestas y que probablemente volvería a interrogarle. Mientras la policía arrestaba a cinco personas vinculadas con el caso, miles de devotos se manifestaban en India para expresar su apoyo al Karmapa.

El monje había llegado con 14 años a India tras escapar de Nepal en un viaje de más de 1.500 kilómetros recorridos a pie, en todoterreno, a caballo y en helicóptero, hasta llegar con su hermana a la ciudad india de Dharamsala, sede del Gobierno en el exilio del Tíbet. Desde los primeros meses comenzaron los rumores sobre supuestos vínculos con el gobierno chino. Antes de conseguir el estatus de refugiado, el monje fue interrogado por las agencias de espionaje indio y vigilado estrechamente. Ahora, las suspicacias vuelven a aflorar.

La oficina de Su Santidad ha emitido siete comunicados, uno por día, desde el 1 de febrero, negando “la campaña de difamación”. Deki Chungyalpa, portavoz del monje, indicó a este periódico en conversación telefónica que se encuentran “increíblemente sorprendidos” por las acusaciones de espionaje. “No puede haber una cosa más alejada de la realidad”, indicó.

La oficina del monje señala que el dinero incautado eran donaciones provenientes de todo el mundo. Y los yuanes chinos fueron aportados por seguidores del Tíbet. “Nuestra administración intentó adquirir el permiso desde 2002 para depositar las donaciones bajo la Regulación de Divisas Extranjeras. Hasta que esa licencia fuera garantizada, el monasterio guardaría las divisas. Estamos ahora en el proceso de aportar las pruebas a las autoridades”, señala la página web oficial del Karmapa.

Las embajadas de Estados Unidos en India y China seguían muy de cerca desde hacía varios años la sucesión del Dalai Lama
. En un cable despachado desde el consulado de la ciudad china de Chendu en 2007 se contaba cómo el cónsul James A. Bougner consultó con varios monjes “prominentes” de distintos monasterios tibetanos para ver si era posible la reencarnación de una persona en otra sin que hubiese muerto la primera. Es decir, si el Dalai Lama podría reencarnarse en su sucesor antes de morir. Y en efecto, todos los eruditos explicaron al cónsul que era posible y que ya había precedentes del caso. En todas las quinielas aparecía el Obama Lama.

En un cable de 2009 la embajada en India informaba de que la visita del Karmapa al Estado de Bihar fue “impresionante” y que el número de sus seguidores era creciente. “El Congreso de la Juventud Tibetana (TYC) apoya la elección de Karmapa como un carismático regente que podría continuar promoviendo la lucha del Tíbet en la escena internacional”, indicaba el telegrama. Si el asunto se arregla pronto y logra la autorización del Gobierno indio, el decimoséptimo Karmapa pretende viajar el año próximo por primera vez a España.

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