El Dalai Lama presenta su renuncia política: Mensaje completo de Su Santidad

Nueva Delhi, 14 mar (EFE).- El líder tibetano, el Dalai Lama, pidió hoy formalmente al Parlamento de Tíbet en el exilio que adopte reformas democráticas con vistas a nombrar un representante electo y que le permita renunciar a su papel político.

“Ningún sistema de gobierno puede asegurar estabilidad y progreso si depende de una persona, sin apoyo y participación del pueblo en el proceso político. El gobierno de una sola persona es anacrónico e indeseable”, afirmó Su Santidad en un mensaje enviado al Parlamento.

El Parlamento tibetano en el exilio, ubicado en la ciudad norteña india de Dharamsala, tendrá ahora que deliberar sobre el mensaje en la presente sesión, que comenzó hoy, según aclaró a EFE un portavoz del Dalai Lama, Tenzin Talkha, contactado telefónicamente.

Texto íntegro de la carta de renuncia

Traducción Copyleft 2011 - Si deseas compartir la totalidad o parte de la siguiente traducción, por favor proporciona un enlace a http://www.sanghavirtual.org/libertadparatibet

A los miembros de la 14ª Asamblea de Diputados del Pueblo Tibetano,

Es ampliamente sabido que el antiguo Tíbet, consistente en tres provincias, fue gobernado por una sucesión de cuarenta y dos reyes, comenzando por Nyatri Tsenpo (127 a.C.) y finalizando con Tri Ralpachen (838 d.C.). Su gobierno estuvo presente durante casi mil años. Durante aquel tiempo, el Tíbet era conocido en toda Asia Central como una nación poderosa, comparable en poderío militar e influencia a Mongolia o a China. Con el desarrollo de la literatura tibetana, la riqueza y la expansión de la religión y la cultura tibetanas hicieron que su civilización solo fuese considerada menor que la de India.

Tras la fragmentación de la autoridad central en el siglo 9, el Tíbet fue gobernado por varios regentes cuya autoridad estaba limitada a sus respectivos feudos. La unidad tibetana se debilitó con el paso del tiempo. A principios del siglo 13, tanto China como Tíbet cayeron bajo el control de Genghis Khan. Aunque Drogon Choegyal Phagpa restableció la soberanía de Tíbet en la década de 1260 y su dominio se extendió a las tres provincias, el frecuente cambio de gobernantes entre Phagmo Drupas, Rinpungpas y Tsangpas durante los siguientes 380 años aproximadamente, resultó en un fracaso intento de mantener un Tíbet unido. La ausencia de una autoridad central y las frecuentes trifulcas internas causaron que el poder tibetano menguase.

Desde que el Quinto Dalai Lama fundase el gobierno Ganden Phodrang en 1642, los sucesivos Dalai Lamas han sido los líderes tanto espirituales como temporales del Tíbet. Durante el reinado del Quinto Dalai Lama, todos los trece distritos administrativos de Tíbet disfrutaron de una estabilidad política, el budismo floreció y el pueblo tibetano disfrutaron de paz y libertad.

Durante finales del siglo 19 y principios del 20, el Tíbet no solo echó en falta un poder político adecuado, sino que malgastó la oportunidad de desarrollar relaciones internacionales efectivas. El Decimotercer Dalai Lama asumió el poder temporal en 1895, pero fue forzado a huir a Mongolia y a China en 1904 a causa de la invasión de fuerzas británicas, y de nuevo a la India en 1910 cuando nos invadieron los manchús. Una vez las circunstancias le permitieron volver a Tíbet, el Decimotercer Dalai Lama reestableció la soberanía en 1913. Como resultado de lo que aprendió en el exilio, el Decimotercero introdujo la educación moderna y llevó a cabo reformas para fortalecer el gobierno tibetano. Aunque estos pasos produjeron resultados positivos, no fue capaz de completar su visión, algo evidente según su último testamento político redactado en 1932, un año antes de fallecer. A pesar de la falta de entusiasmo, el liderazgo político y la presencia de los regentes y sus administraciones, el modelo Ganden Phodrang ha proporcionado un gobierno estable durante los últimos cuatro siglos.

Desde que yo era joven, he sido consciente de una necesidad urgente de modernizar el sistema político tibetano. Con dieciséis años me vi obligado a asumir la dirección política. En aquel momento carecía de cualquier conocimiento profundo del sistema político tibetano mismo, por no hablar de asuntos internacionales.

Sin embargo, tenía el fuerte deseo de introducir reformas adecuadas a los tiempos cambiantes y fui capaz de acometer algunos cambios básicos. Por desgracia, no pude seguir adelante con las reformas debido a circunstancias que escapaban a mi control.

Poco después de mi llegada a la India en abril de 1959, organizamos los distintos departamentos con los kalons (ministros) que se hicieran cargo de la educación, preservación de la cultura y rehabilitación y bienestar de la comunidad. De forma similar, en 1960, sabiendo de la importancia de la democratización, se celebró una primera Comisión de Diputados del Pueblo Tibetano y en 1963 promulgamos el borrador de la Constitución para un Futuro Tíbet.

No hay ningún sistema de gobierno que pueda asegurar la estabilidad y el progreso si depende únicamente de una persona, sin el apoyo y la participación del pueblo en el progreso político. El gobierno de una única persona es tanto anacrónico como indeseable. Hemos hecho grandes esfuerzos para fortalecer nuestras instituciones democráticas en vistas a los intereses a largo plazo de seis millones de tibetanos, no por un deseo de copiar a los demás, sino porque la democracia es el modelo de gobierno más representativo.

En 1990 se creó un comité para esbozar la Cámara tibetana en el exilio y un año después aumentó la fuerza de la Asamblea de Diputados del Pueblo Tibetano (ADPT), la mayor entidad legisladora del Tíbet exiliado. En 1991 la 11ª Asamblea adoptó formalmente la Cámara, asumiendo toda autoridad legislativa. Dadas las limitaciones de nuestra vida como refugiados, estos son unos logros de los que podemos sentirnos orgullosos.

En 2001 el pueblo tibetano eligió al Kalon Tripa, el Primer Ministro, de forma directa por primera vez. Desde entonces yo me he encontrado semi-retirado, sin involucrarme personalmente en la administración de manera cotidiana, lo que me ha permitido dedicar más tiempo al bienestar humano en general.

La esencia de un sistema democrático es, en pocas palabras, asumir la responsabilidad política de los líderes electos en bien del pueblo. Para que nuestro proceso democrático sea completo, ha llegado el momento de que delegue mi autoridad formal a dicho liderazgo electo. La falta general de experiencia y madurez política de nuestras instituciones democráticas ha impedido que esto haya tenido lugar antes.

Dado que el linaje de Dalai Lamas ha servido como liderazgo político durante más de cuatro siglos, tal vez sea difícil para los tibetanos en general, y para los que viven en Tíbet en particular, asimilar y aceptar un liderazgo político que no esté dirigido por el Dalai Lama. Por esto, durante los últimos cincuenta años he intentado de diversas formas generar un interés político en el pueblo, animándole a participar en el proceso democrático.

En mi discurso del 10 de marzo de 1969, por ejemplo, declaré: “Cuando llegue el día en que el Tíbet sea gobernado por su propia gente, será el pueblo quien decida qué gobierno tendrán. El sistema de gobierno del linaje de los Dalai Lamas podría estar ahí, o tal vez no. En particular, la opinión de una generación joven y que mire al frente, será un factor de gran influencia”.

De modo similar, en mi discurso del 10 de marzo de 1988, declaré: “Como ya he dicho muchas veces, la continuidad de la institución del Dalai Lama debe decidirla el pueblo”. Desde los años 80, en repetidas ocasiones he aconsejado al Kashag, al ADPT y al público que los tibetanos deberían tomar plena responsabilidad de la administración y el bienestar del pueblo como si el Dalai Lama no estuviese ahí.

Informé al Presidente de la 13ª Asamblea y al, por entonces, Comisionado en Jefe de Justicia que yo debería ser relevado de todas mis funciones relacionadas con mi estatus político y administrativo, incluyendo responsabilidades ceremoniales como la firma de decisiones tomadas por el cuerpo legislativo. Sin embargo, mi propuesta ni siquiera se consideró. El 31 de agosto de 2010, durante el 1er Encuentro General Tibetano, organizado por la Asamblea, lo expliqué de nuevo en detalle. Ahora, la decisión sobre este importante asunto no debería retrasarse más. Todas las enmiendas necesarias para la Cámara y otras regulaciones relacionadas deberían llevarse a cabo durante la presente sesión de la Asamblea para que yo sea relevado completamente como autoridad formal.

Quiero reconocer aquí que muchos de mis compañeros tibetanos, dentro y fuera del Tíbet, me han pedido encarecidamente continuar en mi puesto político durante estos momentos críticos. Mi intención de devolver la autoridad política no deriva de un deseo de librarme de mis responsabilidades o por falta de ánimo. Muy al contrario, mi deseo de devolver la autoridad política es únicamente por beneficiar al pueblo tibetano a largo plazo. Es extremadamente importante asegurar la continuidad de nuestra administración en el exilio y nuestra lucha hasta que el conflicto del Tíbet haya sido resuelto con éxito.

Si debemos permanecer en el exilio durante varias décadas más, inevitablemente llegará el momento en que yo ya no podré proporcionar liderazgo alguno. Por tanto, es necesario que establezcamos un sistema de gobierno mientras yo siga capaz y con salud, para que la administración tibetana en el exilio pueda desenvolverse por sí misma sin depender del Dalai Lama. Si somos capaces de implementar este sistema desde este momento en adelante, yo aún seré capaz de resolver problemas si se me requiere. Pero si la implementación de este sistema se retrasa y llega el día en que yo, de repente, no esté disponible, la consiguiente falta de seguridad podría representar un desafío desbordante. Por tanto, es el deber de todos los tibetanos hacer todos los esfuerzos posibles por prevenir tal eventualidad.

Como uno más de los seis millones de tibetanos, considerando que los Dalai Lamas han tenido una relación histórica y kármica con el pueblo tibetano, y en tanto los tibetanos depositen su confianza y su fe en mí, continuaré sirviendo a la causa del Tíbet.

Aunque el Artículo 31 de la Cámara ya ofrece provisiones a un Consejo Regente, se formuló meramente como una medida interina basada en tradiciones pasadas.  No incluye provisiones para instaurar un sistema de liderazgo político sin un Dalai Lama. Por tanto, las enmiendas de la Cámara en esta ocasión deberán adaptarse al marco de un sistema democrático en el que el liderazgo político sea elegido por el pueblo para un plazo determinado. Así pues, todos los pasos necesarios, incluido el nombramiento de distintos comités para modificar los articulos relevantes y otras regulaciones deben tomar lugar para alcanzar e implementar una decisión durante esta misma sesión.

Como resultado, algunas de mis promulgaciones políticas, como el borrador de la Constitución para un Futuro Tíbet de 1963 y las Directrices para la Política de un Futuro Tíbet (1992) serán inefectivas. El título de la presente institución de Ganden Phodrang encabezada por el Dalai Lama también deberá ser modificada en consecuencia.

Con mis oraciones por unos procedimientos exitosos en la Casa,

Tenzin Gyatso, el 14º Dalai Lama.”

(Firmado: 11 de marzo de 2011)

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2 responses to “El Dalai Lama presenta su renuncia política: Mensaje completo de Su Santidad”

  1. Juan carlos Casado LLorente says :

    Hola nos gustaria colaborar. Mi compañera irina es una gran ABOGADA que os podria ayudar. Email : irinahueso@hotmail.com

  2. Libertad Para Tibet says :

    Amigo Juan Carlos, has publicado tu comentario en la noticia de la renuncia de Su Santidad el Dalai Lama, aunque supongo que te refieres al asunto del Tribunal Supremo. Para cualquier colaboración en este tema, lo mejor es que os pongáis en contacto directamente con la Fundació Casa del Tíbet:
    C/ Rosselló 181
    08036 Barcelona
    Tel. (+34) 932 07 59 66
    Fax. (+34) 934 59 20 90 – Horario: Lunes a Viernes 10h.-13.30 17h.-21h.
    http://www.casadeltibetbcn.org

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