Archive | enero 2012

CONCENTRACIÓN EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO TIBETANO

Con motivo de la vigilia mundial a petición expresa del Kalon Tripa, Primer Ministro del Tíbet, Lobsang Sangay, se convoca:

CONCENTRACIÓN EN SOLIDARIDAD CON EL PUEBLO TIBETANO

 

Miércoles 8 de febrero – Plaza de Callao (Madrid)

(Junto al árbol) – 19 a 21:30 h


Protesta pacífica y distribución de información en recuerdo y homenaje a los tibetanos víctimas de la violencia del gobierno de China, por el fin de la represión y en defensa de los derechos humanos, culturales y religiosos.


Acude con tu bandera de Tíbet, pancartas de denuncia, imágenes de Su Santidad el Dalai Lama (prohibidas en Tíbet) y de Su Santidad el Panchen Lama (el preso político más joven del mundo desde 1995), y velas, muchas velas pequeñas que puedan colocarse en el suelo. Confirma tu asistencia en Facebook.


Muchas gracias por compartir este evento.

Se multiplica la propaganda comunista en Tíbet

 

Mientras la policía armada disparaba contra tibetanos inocentes en Amdo la semana pasada, las autoridades chinas todavía tenían tiempo para distribuir banderas chinas y fotos de los “líderes de la patria” entre los tibetanos en la meseta central.

 

Coincidiendo con el Año Nuevo chino, la agencia de noticias oficial del régimen, Xinhua, publicó que más de un millón de banderas chinas y retratos de cuatro generaciones de líderes chinos fueron distribuidos en monasterios, escuelas, oficinas y granjas tibetanos.

 

La distribución de estas banderas y retratos conlleva una fuerte connotación política, ya que los templos y los granjeros que se nieguen a colocarlos corren el riesgo de ofender a los líderes locales del Partido Comunista.

 

Esto quedó en evidencia cuando Padma Choling, el responsable del gobierno regional impuesto por Pekín, dijo que colgar los retratos tiene como razón de ser “expresar el agradecimiento de corazón de los tibetanos por el gobierno central de la República Popular China y el Partido Comunista de China”.

 

La web de actualidad tibetana, Phayul, ya informó el año pasado que China tenía previsto enviar a veinte mil oficiales a aldeas tibetanas en la llamada “Región Autónoma” para “reesculpir las mentes de los tibetanos”. Estos oficiales permanecerán durante un año en estas poblaciones para “esposar patriotismo y amor por Chinaa” mientras se izan las banderas nacionales y se cuelgan los retratos de los líderes del régimen en enormes cantidades.

 

Este movimiento de penetrar en las poblaciones tibetanas junto con la política de las “Nueve Obligaciones” introducida el pasado mes de diciembre, que requiere que en todos los monasterios se expongan nueve objetos como retratos de los líderes comunistas, la bandera comunista o una copia del periódico del gobierno Diario del Pueblo, están entre las muchas medidas que está tomando el nuevo delegado del gobierno en Tíbet, Chen Quanguo.

 

Tras la brutal invasión china sobre Tíbet y el inicio de la “Revolución Cultural” de Mao en 1959, una de las prácticas más irritantes y humillantes para los tibetanos fue la colocación de estandartes del régimen en lugares tan importantes como la fachada del Potala.

El Congreso de la Juventud Tibetana rinde homenaje a los mártires en Nueva Delhi. El Kashag anima a ayunar el primer día de Losar.

 

Estudiantes tibetanos en la capital india, Nueva Delhi, celebraron hoy una manifestación de protesta entre la Universidad de Delhi y Jantar Mantar portando ataúdes simbólicos representando a los tibetanos que han muerto por disparos de la policía china la semana pasada.

 

Los estudiantes, que pertenecen al mayor grupo independentista del exilio, el Congreso de la Juventud Tibetana, marcharon con los ataúdes envueltos en la bandera tibetana, el más alto símbolo de honor nacional.

 

“Nos hemos manifestado con los ataúdes simbólicos para homenajear a los mártires del Tíbet que han fallecido tanto por inmolación como por disparos de la policía”, han expresado en un comunicado. “La causa principal de todas estas situaciones críticas es la ocupación china del Tíbet y se le debe poner fin”. Las autoridades tibetanas no están de acuerdo -en principio- con la independencia total.

 

Como muestra de solidaridad con los tibetanos, el Kalon Tripa, Lobsang Sangay, pidió la semana pasada a todos los pro-tibetanos del mundo a participar en una vigilia mundial el miércoles 8 de febrero.

 

“Enviemos un mensaje alto y claro al gobierno chino de que la violencia y la matanza de tibetanos inocentes es inaceptable”, dijo el Primer Ministro. Por su parte, los miembros del Kashag -el Parlamento exiliado- han declarado que mantendrán un ayuno durante el primer día del Año Nuevo tibetano, y animan a todos los tibetanos del mundo a hacer lo mismo ese día.

 

Fuente: Phayul

Reporteros de CNN cuentan su incursión en Tíbet antes de ser interrogados durante cinco horas.

CNN – “Son las 10 pasadas de la noche cuando vemos una luz en la distancia. Hemos viajado durante tres horas por una carretera ventosa y helada. Nuestra esperanza es poder llegar a la región tibetana, una zona bloqueada. Estamos a punto de llegar, apenas nos falta una hora. Y entonces, la luz”.

 

En cuestión de minutos nos dan el alto. Un policía me apunta a la cara con la linterna. Nuestro conductor chino ya ha salido del coche. Esta noche no podremos dar un paso más.

 

Los cortes de carretera como éste se reparten a todo alrededor de la provicia de Sichuan (casi tan grande como España). Según damos la vuelta, nuestro conductor llama por teléfono a un contacto tibetano. Está ocurriendo algo serio. El tibetano dice que su pueblo se está enfrentando a la policía y los militares. Más tarde, las noticias locales informan de que dos tibetanos han muerto.

Pero muchos de los pueblos que se reparten por las montañas están habitados por chinos de etnia han, el grupo étnico dominante en China. Dentro de las casas las luces están encendidas y la gente come, ve la tele y habla. Les preguntamos qué están escuchando. Nos comentan que no tienen tiempo para pensar en los tibetanos, que son unos vagos, y les acusan de vivir gracias a las ayudas del gobierno.

 

Una mujer dice que los chinos están en el punto de mira de grupos tibetanos violentos. Los medios locales dicen que ya ha muerto más de diez personas.

 

Se siente la histeria, la intolerancia, el miedo, alimentados por el secretismo del gobierno y un constante trasiego de vehículos de policía y ejército. La mayor parte de la provincia está aislada.

 

En su capital, Chengdu, vehículos policiales son vistos tomando posiciones al amanecer. Muy pronto están en todas las esquinas, con agentes armados patrullando las calles. Endurecen su vigilancia sobre los tibetanos de la zona.

 

Es difícil conseguir que la gente hable por aquí. Vemos un grupo de jóvenes monjes en una esquina y les saludamos con la mano. Están de acuerdo en llevarnos a donde viven. Aquí, en un diminuto apartamento de una habitación, con cuatro camas replegadas contra las paredes y la comida guardada en sacos, los monjes nos cuentan que abusan de ellos verbalmente y son acosados por la policía hasta el extremo: “Ya no lo puedo soportar más, ya no puedo”, dice uno.

 

Están lejos de sus hogares, en las montañas; nos cuentan que ni siquiera pueden contactar por teléfono: “Queremos ir, pero no podemos. Ya véis toda la seguridad que hay ahí fuera. Vayas donde vayas, te ven. No podemos ir a ninguna parte”, dice. Le preguntamos si está asustado, y se limita a mirar una imagen de Buda y sonríe. “No lo puedo explicar”, dice, “pero no tengo miedo”.

 

En su bolso, los monjes llevan un recuerdo de su líder espiritual, el Dalai Lama, tan sagrado que ni siquiera lo enseñan. Este bolso, dicen, lleva dentro un sueño: “Deseamos lo que desean todos los tibetanos, que el Dalai Lama vuelva a su palacio en el Tíbet”.

 

Están enterados de los casos de auto-inmolación de otros budistas; dicen que les apoyan y aseguran que continuará hasta que China se vaya del Tíbet.

 

Sin embargo, para el gobierno chino, éstos son hombres peligrosos, parte de lo que considera un “movimiento separatista” decidido a rasgarle el Tíbet a China. A lo largo de nuestra entrevista, nos han estado espiando. Más adelante nuestro vehículo es perseguido. Nuestro conductor -a pesar de ser chino- nos dicen que su familia ya ha recibido amenazas por teléfono.

 

De camino al aeropuerto, un coche sospechoso embiste nuestro coche por detrás. Según pasamos por los controles de seguridad, nos siguen agentes de paisano que no paran de hablar por el móvil. En un momento dado, intentando pasar por el control, la policía nos retiene. Nos llevan a una comisaría y nos detienen e interrogan durante cinco horas. Se quedan con partes de nuestros videos. Quieren saber con quién hemos hablado, qué estamos haciendo aquí, dónde hemos estado y por qué queremos cubrir esta noticia.

 

Nosotros tenemos nuestras propias preguntas. Preguntas cuya única respuesta son carreteras cortadas; un velo de secretismo en las montañas.”

El trato de China a las minorías religiosas es “repugnante”, denuncia el Ministro de Exteriores canadiense mientras su país intenta vender petróleo al gigante asiático.

John Baird

 

REUTERS – El Ministro de Exteriores canadiense ha protagonizado hoy lunes un sonado ataque verbal contra el “repugnante” trato de China hacia las minorias religiosas, cuando faltan apenas unas semanas para que el Primer Ministro Stephen Harper viaje a Pekín para intentar vender más petróleo a China. El comentario de John Baird ha sido toda una sorpresa, dado que el gobierno de centro-derecha canadiense ha ido mermando con el tiempo sus críticas a las violaciones de los derechos humanos en China para favorecer el comercio.

 

Baird dijo durante un discurso en Inglaterra que hablaría contra lo que considera ataques a la libertad religiosa: “En China vemos pastores católicos romanos, clérigos y congregaciones rezando fuera de los límites impuestos por el estado, siendo objeto de contínuas redadas y arrestos”.

 

“Vemos practicantes de Falun Gong, budistas tibetanos y musulmanes uyghures enfrentándose a altercados y a intimidación física. Estos actos repugnantes ocurren en plena cara de nuestros principios y valores básicos”, expresó. China ha comenzado a encarcelar a escritores acusándoles de subversión, al parecer adelantándose a una transición en el liderazgo del régimen dentro de unos meses.

 

Ni el portavoz de Harper ni la Embajada de China en Canadá han atendido a la prensa.

 

Algunos conservadores siempre han sospechado de China y en principio no ha quedado claro si las palabras de Baird llegan animadas por la propia sociedad: “El ministro ha dicho personalmente en incontables ocasiones que debe sacar a relucir cuestiones complicadas y que debía estar preparado para ello, sin importar quién estuviera al otro lado de la mesa, y este es uno de esos casos”, ha explicado Joseph Lavoie, portavoz del ministerio.

 

Ya en 2011 Baird aseguró que crearía una oficina de libertad religiosa que, según ha dicho hoy, “ayudará a Canadá a hablar cuando vea casos de intolerancia y odio religioso”.

 

El Primer Ministro, Harper, acompañado de Ed Fast, Ministro de Comercio Internacional, visitará China durante la segunda semana de febrero y ha dejado claro que hablará sobre exportación de energía. Ottawa tiene intención de vender más petróleo a China coincidiendo con la decisión de Estados Unidos de cerrar el oleoducto TransCanada Keystone XL, que transporta crudo desde Alberta hasta las refinerías de Texas.

 

El gobierno canadiense, actualmente con los ojos puestos en el mercado energético chino, apuesta abiertamente el plan de la empresa Enbridge de abrir un oleoducto que conectaría Alberta directamente con la costa del Pacífico, lo que facilitaría el transporte de crudo hacia Asia.

Tíbet oriental sigue incomunicado. Seis personas detenidas.

La situación en Tíbet oriental sigue siendo muy tensa tras las limitaciones impuestas por el gobierno Chino.

 

El viernes 27, según ha publicado hoy Dossier Tibet, un gran número de fuerzas armadas se han apostado en la localidad de Barma prohibiendo la salida de sus vecinos. Cuatro monjes del monasterio de Lhawang, situado a tres kilómetros del pueblo, han sido arrestado.

 

Los momentos de tensión se han sucedido desde China intensificó su mano dura con los tibetanos para controlar las protestas.

 

Fuentes del interior del país también han conseguido informar que la comunicación ha sido totalmente cortada en el Este de Tíbet después de una serie de protestas contra las políticas represivas que siguen teniendo lugar. En estos momentos es imposible contactar por teléfono, fax ni internet.

 

En un incidente relacionado, Chöying Logyal, de 31 años, y Chöpal Dawa, de 21, fueron detenidos en el condado de Sog por enviar cartas el 15 de enero, intentando contactar con el extranjero. Desde su arresto siguen en paradero desconocido.

Lugeon, Kalsang y Tselo cuentan el drama de los niños refugiados tibetanos

Estudiantes tibetanas en el campo de refugiados de Paljorling

 

Durante la noche, caminan por las montañas y se ocultan cuando llega la mañana para evitar a los espías chinos. Esta es la historia de muchos niños de entre 12 y 15 años que escaparon de pequeñas aldeas del Tíbet y alcanzaron la India. Cruzaron más de mil kilómetros a pie en apenas cien días.

 

Recientemente tres de estos jóvenes estuvieron en la ciudad de Bangalore con sus bicicletas intentando llamar la atención sobre la dominación china sobre Tíbet. Según contaban, a los padres tibetanos les preocupa el futuro de sus hijos, por lo que son obligados a escapar de su hogar y huir a la India.

 

“Como cinco o seis mil tibetanos consiguen escapar a la India cada año. Después de llegar a la India, primero nos llevan a Dharamsala, y después son llevados a la Aldea de Niños Tibetanos y a los Hogares de Mussorie. Estamos allí junto a otros niños de Tíbet, compartiendo nuestras historias de soledad”, explica Lugeon Thar, un joven de 21 años.

 

“Nuestros profesores nos quieren y cuidan de nosotros, pero siempre se echa en falta algo. Necesito alcanzar esa felicidad de algo que ya no tengo. Y estoy seguro de que todos los chicos tibetanos están igual”, añade.

 

Los estudiantes en Tíbet son obligados a estudiar en chino y competir con estudiantes chinos: “En la mayoría de las universidades no hay plaza para nosotros, y nadie da trabajo a los estudiantes tibetanos. Así que lo habitual es que acabemos trabajando en el campo o en algún oficio básico. Aunque China diga que el Tíbet se está desarrollando y que está llegando mucho dinero para construir carreteras y vías de tren, generalmente son de beneficio para los colonos chinos, y tienen muy poco impacto en nuestras vidas”, dice Kalsang Gyaltsen, de 19 años, que escapó de su país cuando tenía doce.

 

“Estamos aquí solos, sin un miembro de nuestra familia que nos guíe. Pero tenemos que ser fuertes, no sólo por nosotros, sino también por nuestras familias; por todos los tibetanos que siguen en Tíbet luchando bajo la opresión china, donde ni siquiera los monjes y monjas se salvan”, dicen.

 

“Tienen que enviar una delegación de investigación internacional independiente al Tíbet para que se conozcan las auténticas condiciones que tienen allí”, coinciden en decir los tres. El grupo seguirá pedaleando y concienciando hacia Chennai, Bombay, Goa, Jaipur y Gandhi Nagar.

 

“Yo tenía trece años cuando mi abuelo me sugirió irme del Tíbet. Entonces no entendía lo que aquello suponía. Me emocionaba ver el mundo por primera vez. Mi abuelo arregló algunos documentos y me llevó a la frontera. Crucé con éxito. No tenía dinero, y me llevaron a un centro de refugiados tibetanos, donde pasé tres meses. Fue entonces cuando me dí cuenta de que tal vez jamás volvería a ver a mi familia”, cuneta Tselo Gyal, de veintiún años.

 

Fuente: Times Of India.