Funcionarios chinos intentan agredir a un equipo de CNN en Nepal al acercarse a la frontera con Tíbet

 

Sara Sidner, CNN — El olor del incienso ardiendo y los cantos de profundas gargantas te reciben a las puertas de una de las grandes stupas de Kathmandú, lugares sagrados para el budismo en los que los tibetanos suelen reunirse para rezar. Durante décadas, Nepal ha sido un lugar seguro para los tibetanos que escapan de China.

 

Sin embargo, los activistas tibetanos dicen que la existencia pacífica de su gente ahora se está viendo violentada por la creciente influencia de China sobre Nepal.

 

Sonam Choden, nacida en Nepal aunque de origen tibetano, ha vivido aquí durante toda su vida, oyendo historias de sus padres sobre cómo sus abuelos fueron asesinados por los chinos. Dice que le supera la frustración cuando ve cómo está tratando Nepal a los tibetanos ahora.

 

“Desde que China le dió a Nepal un montón de dinero, el gobierno nepalí no deja a los tibetanos hacer nada. No podemos reunirnos para llorar un luto, o para protestar. Hasta cogen a tibetanos que van caminando por la calle y los mandan a la cárcel”, dice Sonam.

 

Nepal es uno de los países más pobres del mundo, emparedado entre dos gigantes: India y China. Tradicionalmente, la India ha sido la principal influencia para Nepal. Pero la de China sigue creciendo y recientemente ha duplicado su ayuda económica.

 

Además, China está construyendo una linea de tren entre ambos países y carreteras en territorio nepalí, que necesita infraestructuras desesperadamente y no puede permitírselas. Según China se convierte en un factor cada vez más fundamental para Nepal, los refugiados del vecino Tíbet se ven aplastados entre uno y otro.

 

Choden es una de los pocos tibetanos que quieren hablar abiertamente de lo que está pasando. En su hogar reza ante imágenes del Dalai Lama, y también habla claramente sobre los problemas que afectan al Tíbet. Y ha pagado un precio por ello: “Desde 2008 he estado en la cárcel muchas veces, treinta por lo menos”. “¡¿Treinta?!”, pregunta la periodista, sorprendida.

 

En su casa conserva una imagen de ella misma siendo agredida por varios policías durante una protesta en 2008, el año en que las cosas empezaron a cambiar para peor para los tibetanos. Otros vecinos, incluso los nepalíes, dicen en susurros que es verdad.

 

AGRESIÓN EN LA FRONTERA

 

En uno de los puestos aduaneros de la frontera entre Nepal y China (por los que se accede directamente al Tíbet) la principal actividad de negocio es el comercio. Los ciudadanos nepalíes pueden ir libremente a China y también los chinos pueden entrar en Nepal… normalmente para imponer sus normas.

 

Se nos acercan varios hombres en ropa de calle y sin identificación alguna. Ponen las manos sobre la cámara cuando intentamos grabar junto a la frontera. Los hombres hablan chino entre ellos, a pesar de que nos encontramos claramente del lado nepalí.

 

También está allí la policía de Nepal. Nos habían advertido de que si veíamos policías uniformados chinos acercarse por el puente tuviésemos cuidado porque nos podrían romper la cámara. Sin embargo, ellos no nos impedían trabajar… aunque tampoco hacían nada cuando aquellos chinos de paisano nos impidieron hacer nuestro trabajo.

 

Poco después, los mismos hombres chinos nos estuvieron siguiendo bien entradas las calles del pueblo fronterizo nepalí cuando intentábamos hablar con la gente. Finalmente pudimos salir sin ningún daño y con todo nuestro equipo intacto.  El Ministro del Interior de Nepal se ha negado a hacer ningún comentario que tenga relación con Tíbet.

 

Sin embargo un inspector de policía que quiso mantenerse en el anonimato nos dijo que la principal razón que tiene China para ayudar a Nepal es el conflicto tibetano. Durante más de veinte años el gobierno de Nepal y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) han mantenido un acuerdo informal según el cual los tibetanos que llegan al país deben ser respetados sin importar que tengan documentación o no. El gobierno de Nepal permite que los tibetanos que escapan de China se muevan por su país de camino a la India, y ACNUR se encarga de garantizar que así sea.

 

El actual representante de ACNUR en Nepal asegura que el gobierno no ha rescindido ese acuerdo y que las autoridades siguen recibiendo a tibetanos y ayudándolos a cruzar hacia la India de forma legal. El número de tibetanos que llega a Nepal ha bajado notablemente desde 2008, incluso a pesar de las muchas noticias sobre auto-inmolaciones y protestas.

 

Stephane Jaquemet, representante de ACNUR en Nepal, nos cuenta que a finales de los años 90 y principios del nuevo milenio eran dos o tres mil personas las que cruzaban la frontera cada año. “Ahora apenas han sido ochocientos en los últimos tres o cuatro años”, dice Jaquemet, añadiendo que no queda claro por qué el número ha descendido tanto.

 

Sin embargo los refugiados tibetanos sí lo saben: China está ejerciendo más y más presión sobre Nepal para que deje de servir como lugar seguro para quienes intentan escapar del régimen.

 

 

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