Archive | abril 2012

Dieciséis tibetanos condenados a prisión por las protestas

Imagen que un turista captó casualmente en Kardze durante una protesta en 2011

 

El pasado jueves, 26 de abril, las autoridades chinas sentenciaron a dieciséis tibetanos que tomaron parte en las protestas de Drango (Kardze) en enero, en que la policía abrió fuego matando a varias personas e hiriendo a decenas más.

 

Se desconocen las condenas de tres de ellos. Los demás son los siguientes:

 

  • Wangchen Tsering (30): Nueve años.
  • Chönam (25): Tres años.
  • Sonam Lundhup (30): Cadena perpetua.
  • Aze Shopo (50): Tres años.
  • Gebe (30): Doce años.
  • Kuntho (20): Trece años.
  • Kundhup (30): Once años.
  • Nyindak (30): Un año y ocho meses.
  • Phurpa Tsering (30): Dos años.
  • Wangtse (20): Un año y nueve meses.

 

* Algunas edades son aproximadas.

Los tibetanos de Yushul siguen viviendo en tiendas de campaña tras el terremoto de 2010 mientras China sigue robándoles sus tierras

El enorme campamento improvisado en el que viven miles de tibetanos de Yushul desde hace dos años.

Dos años después de que un terremoto de 6,9 en la escala de Richter devastara la región tibetana de Yushul (que por supuesto, apareció en los medios de comunicación como el terremoto de Qinghai, China) matando a casi tres mil personas, miles de tibetanos todavía siguen viviendo en tiendas de campaña y acusan a las autoridades chinas de quedarse con sus tierras ancestrales.
Según ha informado la agencia alemana Reuters, miles de tibetanos continúan viviendo en tiendas de campaña, sin agua potable ni instalación eléctrica, apilados a lo largo de casas derruidas y en los mismos terrenos en los que se refugiaron desde que el terremoto arrasó la zona en abril de 2010.

Los monjes de la zona fueron quienes se encargaron de coordinar las labores de emergencia tras el terremoto, ante la pasividad china hacia las víctimas tibetanas.

“Muchas infraestructuras del gobierno fueron restauradas, pero las zonas residenciales [de población tibetana] siguen derruidas y muchos residentes viven rodeados de escombros, cerca de un canal pestilente lleno de excrementos humanos y basura”, dice el reportaje.
Reuters ha podido hablar un vecino que asegura que oficiales del gobierno chino les han amenazado con echar por la fuerza a seiscientas personas de lo que eran terrenos de gran valor inmobiliario para reconstruir la zona, diciendo a los tibetanos que van a hacer un “centro de turismo ecológico”, algo que China jamás ha hecho: “Le dije al secretario del condado que son todos unos ladrones, que están saqueándonos”, ha dicho el tibetano.

El régimen chino puso en marcha una enorme campaña de propaganda presumiendo de su ayuda humanitaria en Yushul, e incluso el presidente Hu Jintao viajó a la zona, pero en realidad la asistencia fue mínima y apenas se ayudó a la población local tibetana.

El pasado día 12 de abril, los oficiales locales desplegaron escuadrones anti-disturbios para acallar las protestas que se están produciendo contra las reubicaciones forzosas y las expropiaciones de tierras, pero las manifestaciones se siguen produciendo, según Reuters, y ya se han producido varias protestas en las últimas semanas porque Pekín no cumple sus promesas de recuperar las infraestructuras de los tibetanos.
En marzo, unos cuatro mil tibetanos se manifestaron pidiendo que sus tierras no sean intervenidas por el gobierno. Cortaron la carretera que conduce a la capital del condado, pero en el tercer día de las protestas la policía china acabó cargando contra los manifestantes arrestando a docenas de personas.
Otros tibetanos de la zona han explicado a Reuters que los oficiales del gobierno les ponen todo tipo de impedimentos a la hora de recuperar sus hogares, mientras que los edificios vinculados al gobierno chino han sido rehabilitados sin ningún problema. Como era de esperar, la agencia ha podido comprobar que todos los obreros contratados son de etnia han que ni siquiera viven en Tíbet.
EL GOBIERNO BOICOTEA A LA CRUZ ROJA

Por otro lado, la agencia de noticias oficial del régimen, Xinhua, ha publicado datos sobre un supuesto escándalo relacionado con la Cruz Roja que -casualmente- ha afectado a la sección de la organización humanitaria que trabaja en Yushul, por lo que la zona se ha quedado sin su ayuda.
Al parecer, a mediados de 2011 el aparato mediático del régimen dio a conocer imágenes de una mujer relacionada con la Cruz Roja China rodeada de lujos y conduciendo coches deportivos de muy alta gama, consiguiendo que la población haya generado una gran desconfianza por las ONGs, a pesar de que nunca se ha sabido que esos lujos tuvieran nada que ver con la organización. Como era de esperar, la peor parte se la ha llevado el Tíbet.
Kelsang Tashi, responsable de la sección regional de la Cruz Roja se lamenta de la situación: “Los donativos se han desplomado desde el escándalo”, ha declarado a Reuters.

23 detenidos en Ba Shentri. Un hombre sufre daños cerebrales.

 

La noche del 14 de abril, Dendol (40), abad del monasterio de Ba Shentri, fue detenido junto a tres monjes más por la policía china. Se desconoce el motivo de su arresto.

 

El ejército chino rodeó el monasterio ese día y desde entonces permanece bajo vigilancia 24 horas al día. Alrededor de cincuenta agentes de policía y militares llegaron para obligar a los monjes a someterse  a la “reeducación patriótica”.

 

Un mes antes, el 18 de marzo, según se ha sabido ahora, unos mil tibetanos de la zona se manifestaron para reclamar la puesta en libertad de otros catorce monjes detenidos: Tsultrim Rinchen, Yeshe Dorje, Sherib Palsang, Pema Rigzin, Jamchup Norbu, Shenpen Thaye, Chogle Namgyal, Tenzin Rangsher, Soepa Gyaltsen, Lobsang, Jamchup Gyaltsen, Guru Dorje, Jamyang Gyatso y Gedun Choepal. Los catorce están retenidos en los juzgados del condado, donde se les está sometiendo a la “reeducación patriótica”.

 

También fueron arrestados cinco laicos, cuyo paradero se desconoce. Son Dorje Tsebe, Dorje Gyal, Dorje Dhundup, Pathar Gyal y Tseten Gyal.

 

Durante las protestas de marzo, además, un hombre resultó afectado por los efectos del gas lacrimógeno y está siendo tratado en un hospital militar en Xining capital. Se ha confirmado que sufre daños cerebrales, se encuentra en estado crítico y no se le permite recibir ninguna visita, ni siquiera de sus parientes.

 

Fuente: Dossier Tibet.

Premios Nobel de la Paz muestran su apoyo a la causa tibetana

Su Santidad el Dalai Lama junto a Lech Walesa y el Kalon Tripa, Lobsang Sangay. Walesa fue premiado con el Nobel de la Paz en 1983 por su lucha por los derechos de los trabajadores y los Derechos Humanos en la Polonia soviética. Donó los 10 millones de coronas (1,25 millones de euros) al movimiento exiliado Solidaridad.

 

Algunos de los más queridos y respetados líderes mundiales presentes en la 12ª Cumbre Mundial de Premios Nobel celebrada esta semana en Chicago han mostrado su apoyo al gobierno tibetano y su causa.

 

Lobsang Sangay ha participado en el encuentro acompañando a Su Santidad el Dalai Lama y ha mantenido reuniones en privado con Lech Walesa, Frederik De Klerk, Mikhail Gorbachov, Jody Williams y Shirin Ebadi.

 

En una nota publicada en la web de la Administración Central Tibetana, “los laureados con el Nobel expresaron su admiración por la transferencia política histórica del Dalai Lama al liderazgo elegido democráticamente, asegurando sus apoyos al nuevo gobierno y a la causa tibetana, incluyendo la posibilidad de viajar al Tíbet como observadores”, asegura el comunicado. Los Nobel también expresaron su deseo de visitar la sede del gobierno en Dharamsala para mostrar su apoyo a la causa.

 

Lobsang Sangay

En sus entrevistas, el Kalon Tripa, de 43 años, habló sobre la ola de auto-inmolaciones y la situación crítica que viven los Derechos Humanos en la meseta. Hasta ahora ya son treinta y seis los tibetanos que se han prendido fuego para llamar la atención sobre la situación de su pueblo y para pedir el regreso del Dalai Lama. Los laureados con el Nobel mostraron su apoyo al pueblo tibetano y apostaron por una resolución pacífica.

 

Durante la cumbre, Su Santidad el Dalai Lama se unió a sus colegas para dialogar sobre una gran cantidad de temas, incluyendo los Derechos Humanos, la pobreza y el medio ambiente.

 

Además, los premiados también se mostraron de acuerdo en unir sus esfuerzos para conseguir la liberación de Liu Xiaobo, el activista chino por los Derechos Humanos que se encuentra cumpliendo una pena de prisión de once años en su país, acusado de “subversión”.

 

Fuente: Administración Central Tibetana / Phayul

China reprime y humilla cruelmente a los vecinos del pueblo natal del Kalon Tripa tras pretender engañarles con un documento falso

 

El Kalon Tripa (Primer Ministro del Tíbet en el Exilio), Lobsang Sangay, nació en Mola

 

La población de Mola (Lithang, Tíbet) se está enfrentando a una durísima represión por parte de las autoridades chinas después de que sus vecinos se hayan negado a firmar una carta en la que se condena que Lobsang Sangay, el Kalon Tripa, haya solicitado que se facilite el regreso de Su Santidad el Dalai Lama al Tíbet. Mola resulta ser el pueblo en el que nació el Primer Ministro.

 

 

El hongo Chordyceps Sinensis, conocido en Tíbet como yartsa gunbu.

Según Adruk Tseten, miembro del Parlamento Tibetano, los tibetanos de Mola y de otras áreas de Lithang han sido obligados por las autoridades chinas a firmar un acuerdo de siete puntos con el pretexto de regular el comercio estacional de yartsa gunbu, un hongo muy apreciado por los tibetanos y con el que se comercia en esta época del año.

 

“Pero cuando los tibetanos se enteraron de que en la carta -redactada en chino- se condena la petición del Kalon Tripa de que Su Santidad vuelva al Tíbet, se culpa al Dalai Lama de las auto-inmolaciones y se critica duramente las ‘actividades separatistas de la camarilla del Dalai’, se negaron a firmar”, asegura Tseten en declaraciones a Phayul.

 

En respuesta, alrededor de quinientos agentes armados chinos se presentaron en Mola, reunieron a todos los vecinos, les dijeron que deberán firmar la carta y les animaron a ‘contar sus problemas’ para que los oficiales puedan ‘resolverlos’.

 

“Ante la insistencia de los oficiales chinos, una anciana tibetana se puso en pie y dijo que su mayor problema es que le niegan una y otra vez un permiso para poder viajar a la India y ver al Dalai Lama antes de morir. Otra mujer mayor se levantó para contar que su mayor problema es que sus dos hermanos murieron durante la invasión china sobre el Tíbet.

 

Los agentes chinos se pusieron furiosos y sin más miramiento empezaron a dar palizas a todos los vecinos, además de retenerlos por la fuerza bruta y cortarles el pelo, sin importar el sexo o la edad. No contentos con ello, los chinos revivieron una de las prácticas más humillantes y terribles de la invasión, obligando a los tibetanos a pelearse e insultarse entre ellos en público, forzándoles bajo amenazas a ridiculizarse unos a otros interpretando una pantomima patética sobre firmar o no firmar el documento.

 

 

La 'Guardia Roja' de Mao quema cientos de escrituras budistas de valor incalculable. Palacio de Jokhang, Lhasa, 1959.

“Incluso parientes fueron obligados a golpearse los unos a los otros en público, en una táctica que se usó mucho durante la infame ‘Revolución Cultural'”, que es como China llama a la invasión del Tíbet por la fuerza bruta. La “Gran Revolución Cultural Proletaria” es como se denominó la campaña que Mao inició en 1966 y que consistió básicamente en aplastar sin la menor compasión a los tibetanos mediante torturas, lavados de cerebro, bombardeo de monasterios, etc. mientras se imponía por la fuerza bruta la idea de que el Tíbet era una parte más de la ‘Madre Patria’.

 

Desde la invasión de Lhasa en 1959 y durante la llamada ‘Revolución Cultural’ los chinos obligaban a los tibetanos a humillarse, golpearse e incluso matarse entre sí en lugares públicos para que todo el mundo lo viera, hasta el extremo de obligar a los monjes y monjas a fornicar entre ellos a la vista de todos, o de poner pistolas en manos de tibetanos obligándoles a pegarle un tiro en la cabeza a los ancianos de su familia, por poner tan sólo algunos ejemplos.

 

Sucesos como la situación en Lithang no hacen más que demostrar que las cosas han cambiado muy poco, más de medio siglo después.

 

Detenido en Yushul el cantante tibetano ‘Lo Lo’

Lo Lo, en una imagen promocional

Las autoridades chinas han detenido a un famoso cantante tibetano por presuntos cargos de pedir la independencia del Tíbet en sus canciones.

 

Lo Lo, de 29 años, fue detenido el 19 de abril en la región de Yushul, en Tíbet oriental. Según Lobsang Sangyal, un monje exiliado al sur de la India, el arresto se ha producido meses después de que publicase un álbum titulado “Izad la bandera del Tíbet, hijos de la nieve”.

 

En la canción que da título al álbum Lo Lo pide la independencia del Tíbet y la reunificación del pueblo tibetano, mensajes habituales entre los mártires que se han inmolado desde 2009. Un fragmento dice:

 

Para promocionar la lealtad de la Tierra de las Nieves

Por la completa independencia del Tíbet

Con una comprensión plena de nuestros objetivos

Izad la bandera del Tíbet, hijos de la nieve

 

En la misma canción, Lo Lo habla sobre “el regreso del salvador” y la “reunificación del pueblo tibetano”.

 

Esta detención forma parte de una gran oleada de persecución china contra intelectuales, escritores y artistas, incluidos cantantes y cineastas. Los artistas tibetanos famosos que promocionan la identidad nacional y la cultura del Tíbet han estado en el punto de mira de China especialmente desde los Juegos Olímpicos de Pekín en 2008.

 

A mediados de febrero, otro cantante popular, Ugyen Tenzin, fue detenido por las autoridades chinas por alabar al Dalai Lama y al Primer Ministro Lobsang Sangay. Ugyen fue arrestado después de que su álbum fuese un éxito entre la comunidad tibetana.

 

También, en septiembre de 2011 otro famoso cantante tibetano, Choegon, de 19 años de edad, fue detenido en Lhasa cuando fue invitado a participar en un concierto.

 

Fuente: Phayul.


Protestas en Kardze por el cierre de una asociación vecinal tibetana

 

Más de dos mil tibetanos llevaron a cabo una protesta en Kardze el pasado 15 de abril, según ha informado Phayul.com

 

El monje exiliado Thubten Chöpel, que tiene contactos en la región, ha dicho que los tibetanos demandaban la puesta en libertad de unas doscientas cincuenta personas que fueron arrestadas el día anterior.

 

En un comunicado hecho publico hoy, el Centro Tibetano por los Derechos Humanos y la Democracia ha explicado que los tibetanos fueron detenidos después de que las autoridades chinas ordenasen el cierre de una organización local tibetana llamada Asociación de Unidad Dayul: “El día 14 unos trescientos agentes de la policía china en Kardze se presentaron en la aldea nómada de Da-thama (también conocida como Dayul) y ordenaron el cierren de “Dayul Thundrul Tsogpa””, dice el comunicado.

 

Dayul Thundrul Tsogpa fue fundada en 2008 por un grupo de tibetanos de trece aldeas de la zona “con la misión de promover la unidad y salvaguardar el bienestar general” de la comunidad tibetana local”.

 

“Además de mirar por los miembros de la comunidad local, la asociación trabaja para fomentar la armonía, amistad y unidad de los tibetanos de la región”, dice el investigador Dukthen Kyi. Según los oficiales chinos, la asociación habría organizado actos políticos y ha sido declarada ilegal. Los vecinos mostraron su repulsa protestando contra la decisión. “Inmediatamente los agentes de policía empezaron a golpear a los tibetanos”, según el comunicado. “Más de diez fueron heridos y hospitalizados, según testigos. Entre ellos, siete han sido identificados como Kyachen, Gyaltsen, Kyatse, Chöpa, Kyatho, Kyaree y Dhontoh”. Este último, presidente de la asociación, fue arrestado junto a cientos más. “Tras la protesta del día siguiente, la mayoría de los detenidos fue puesto en libertad pero treinta y tres siguen bajo custodia policial china”, dice Chöpel.

 

Como era de esperar, China ha bloqueado inmediatamente toda comunicación con el exterior haciendo que sea muy difícil obtener información sobre la situación.