Archive | octubre 2012

La ABC australiana consigue infiltrar sus cámaras en Ngaba

Un nuevo medio de comunicación internacional ha conseguido infiltrarse en Ngaba, la región tibetana que China controla de forma más estricta. Esta vez ha sido ABC, la cadena estatal australiana, quien ha hecho llegar a su reportero Stephen McDonell y que, con muchos problemas, ha conseguido realizar este reportaje de diez minutos.

En él puede comprobarse cómo una vez más, la única manera que ha tenido el australiano para entrar en Tíbet ha sido escondido en el vehículo particular de un tibetano. A su paso por una zona remota del Tibet más rural, un joven campesino explica cómo todo lo que hacen se fundamenta en una cultura, en unas tradiciones muy arraigadas, en unas creencias inspiradas por el budismo, y que su modo de vida corre serio peligro por culpa de la represión del régimen comunista chino.

A lo largo de todo el reportaje, incluso perdido en las llanuras más remotas, es imposible dejar de ser vigilado en todo momento por funcionarios chinos, que le espían, siguen y acosan una y otra vez para que salga del Tíbet.

Una vez en la capital de Ngaba nos muestra de primera mano la situación: Casi hay más militares, Policía Armada y puestos de control por las calles, que vecinos tibetanos.

Una joven -que aparece vestida de azul y asegura no tener miedo- habla con el periodista en público, denunciando todas las tropelías a que son sometidos por el mero hecho de ser tibetanos, y nos sorprende al asegurar que existen algunos lamas que hacen todo lo que el régimen les dicta a cambio de dinero, además de monjes falsos infiltrados entre sus propios compañeros. Durante los disturbios de 2008 se pudo confirmar que el ejército organizó a cientos de militares, tal vez miles, para disfrazarlos de monjes y así poder acusar a la comunidad tibetana de destrozar y saquear negocios chinos.

Finalmente, la joven de azul dice que todas las naciones del mundo deberían rezar para acabar con el régimen comunista chino, repitiendo una y otra vez que el Partido Comunista es algo terrible que está destrozando sus vidas.

El reportaje está salpicado de comentarios del Sikyong Lobsang Sangay, quien explica que muchos tibetanos recurren a la inmolación como forma última de protesta tras haber comprobado cómo todas las demás formas de protesta no han servido de nada, y de comparecencias de políticos chinos acusando abiertamente al Dalai Lama de animar a los tibetanos a prenderse fuego incluso cuando el resto del planeta sabe que es una acusación completamente falsa.

Por fin, los mismos oficiales que le han estado acosando durante todo el viaje le escoltan hasta asegurarse de que se aleja del Tíbet. Desde hace meses, está prohibida la entrada de cualquier extranjero a la región.

Y una curiosidad que llama poderosamente la atención: Parece ser que los servicios oficiales chinos prefieren espiar y seguir al reportero en lugar de abordarle desde un primer momento. Por lo visto, China prefiere espiar a los extranjeros para saber con qué tibetanos se reúnen o colaboran para más adelante, una vez el periodista está lejos, con toda probabilidad tomar represalias contra los vecinos que le ayudaron a realizar el reportaje.

Aquí podéis verlo:

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Dos parientes se prenden fuego en el condado de Driru

Dos primos se han prendido a lo bonzo como protesta contra la represión china sobre el Tïbet.

Tsepo (20) ha muerto, mientras Tenzin (25) fue retenido por las fuerzas de seguridad después de que ambos se inmolasen delante de una escuela en el condado de Driru (Subdivisión Narong Phampa, Unidad 2), gritando consignas a favor de la libertad y pidiendo el regreso del Dalai Lama.

Actualmente, toda la población de Narong está cercada por la Policía Armada y es imposible establecer comunicación por ningún medio. En las pocas ocasiones en las que los teléfonos vuelven a funcionar, los tibetanos tienen miedo de contar lo que está pasando, ya que las conversaciones son vigiladas en directo por funcionarios del régimen.

China impone más restricciones a los monasterios budistas tibetanos

Un grupo de la Policía Armada china irrumpe en un monasterio. Estas auténticas redadas son algo cada vez más cotidiano, incluso en plena madrugada y tienen como único motivo sembrar miedo y causar destrozos.

Según una circular que ha hecho llegar el gobierno chino a todos los monasterios budistas del Tíbet y de la que ha informado Tibet Truth, se obliga a todos estos centros religiosos a:

“-Comprometerse a mantener la gestión del monasterio en manos del Partido Comunista Chino.

-Operar de acuerdo con los documentos del condado -distribuidos anteriormente- para la implementación de de la gestión religiosa.

 -Prohibido adquirir conocimientos sobre sabiduría religiosa.

-Salvaguardar la Unidad Nacional contra la infiltración de la camarilla del Dalai. 

-Prevenir y oponerse a la exhibición de imágenes del Dalai Lama.

-Cumplir con las normativas y fortalecer la administración interna del monasterio. 

-Rechazar la admisión de menores como monjes o monjas.”

Ya son 60 los mártires tibetanos: Otra inmolación esta madrugada

Tsepak Kyab, un joven de 21 años, se prendió fuego hasta morir en la calle principal de la localidad de Sangkhok, en el condado de Sangchu. Mientras ardía, pedía a gritos el regreso de Su Santidad el Dalai Lama y la liberación de todos los presos políticos, incluido Su Santidad el Panchen Lama.

En el lugar de los hechos no había presencia policial, al ser bien entrada la noche. Cuando los agentes llegaron, los vecinos ya tenían bajo su custodia los restos de Tsepak Kyab y no dejaron que los funcionarios se le acercasen. Posteriormente fue trasladado a su casa, donde se llevaron a cabo los rituales propios del funeral.

Tsepak Kyab era nativo del Campo de Rumang nº 2, en Sangkhok, y también era conocido como Tsepa. Deja esposa, Dorje Drolma, su madre, Lumo Jam, y un hermano, Tashi Dhondup.

Con él son cinco los tibetanos que se inmolan en el mismo condado en una semana y el balance total de mártires llega a 60, la represión china sigue siendo insostenible y la comunidad internacional sigue sin reaccionar más allá de declaraciones e informes de Derechos Humanos, pero sin tomar ninguna medida de forma activa para hacer que el régimen deje de hacer la vida imposible a los tibetanos por el mero hecho de ser tibetanos.

Si es la primera vez que visitas nuestra web, echa un vistazo al archivo de noticias para conocer cuál es la situación real.

ÚLTIMA HORA: Un joven de 24 años se inmola en Tíbet

Lhamo Tseten, un hombre de 24 años, se ha prendido fuego delante de una base militar china en Amchok, en el condado tibetano de Sangchu, alrededor de las 14:30, hora local.

Lhamo Tseten es hijo de Namchuk Tsering (49) y Sungdue Kyi (50), así como esposo de Tsering Lhamo y padre de Nyingmo Kyi, de dos años de edad.

Un hombre de 58 años es el tercer tibetano inmolado en cuatro días

Acabamos de recibir nuevas noticias de otra inmolación de protesta en Tíbet; la tercera en cuatro días.

Hoy, Dorjee Rinchen, un hombre de 58 años, se ha prendido fuego cerca de un campamento militar chino sobre las 15:30, hora local, en el condado de Sangchu, el mismo en que se inmolaron dos tibetanos más el sábado y ayer lunes.

Según Amchok, un tibetano residente al sur de la India con buenos contactos en la zona ha explicado a Phayul que Dorjee Rinchen sucumbió a las quemaduras y su cuerpo calcinado fue retirado por miembros de su familia: “Los monjes del monasterio de Labrang han ofrecido oraciones especiales por el fallecido en la calle, porque no les han permitido visitar la casa de Dorjee Rinchen”.

Tras la dramática protesta, se produjo un pequeño enfrentamiento entre vecinos tibetanos y autoridades chinas que no ha pasado a mayores.

Esposa de tibetano inmolado denuncia intento de soborno de autoridades chinas

Miembros de la policía, cerca del lugar de la inmolación de Sangay Gyatso.

La esposa de uno de los tibetanos inmolados recientemente ha rechazado el soborno de las autoridades chinas, que le ofrecían dinero si decía en público que la muerte de su muerte había sido fruto de un conflicto con unos parientes, aclarando que su relación con la familia es “muy buena”.

Sangay Gyatso, de 27 años de edad y padre de dos hijos, se prendió fuego el pasado 6 de octubre cerca de un monasterio en Tsoe, sin que su esposa tuviera conocimiento de sus intenciones. Tras su muerte, su esposa, Dorjee Kyi, recibió la visita de oficiales chinos, pidiéndole firmar un documento según el cual su marido se había suicidado por un conflicto entre familias, y no para protestar por la represión china. Esto ha sido confirmado por uno de los vecinos a Radio Free Asia: “Le ofrecieron un millón de yuans (más de 120.000 euros), pero ella se negó. Es más, la familia ha dicho que todos los miembros de la familia vivían del trabajo de él, y que era una persona decente, y un padre y esposo cariñoso”.

La noche previa a su inmolación, Sangay Gyatso cenó tranquilamente con su esposa y hablaron sobre la familia, en general, aquella madrugada, según cuenta este vecino, que prefiere mantener el anonimato. “Su mujer dice que tenían una relación muy buena sin disputas de ninguna clase. Ella jamás sospechó que su marido fuese a acabar con su vida de esta manera”.

“Aunque se les hizo muy tarde y su mujer le animó a irse a dormir, él quiso seguir conversando hasta la medianoche”.

La mañana siguiente temprano, Sangay Gyatso le pidió a su mujer la chuba, la chaqueta tradicional tibetana, y salió de casa con un contenedor vacío, diciendo que quería ayudar a un amigo que tenía el coche averiado. “A mediodía, se prendió fuego cerca de la estupa del monasterio de Dokar, a unos 16 kilómetros de Tsoe, para protestar contra las políticas chinas en Tíbet”, explica el vecino.