Archive | noviembre 2012

Un nuevo mártir y un grupo de jóvenes tibetanos desaparecen a manos de la policía china en Ngaba

Vehículos militares chinos en Ngaba.

Vehículos militares chinos en Ngaba.

Un hombre se ha prendido fuego en la región de Shagdom, en Ngaba (Tíbet oriental) para protestar contra la ocupación china. El hombre ha sido identificado como Kunchok Kyab, de 29 años de edad y natural de Akyi, en la región cercana de Zoegey.

Según el monasterio de Kirti en el exilio, en Dharamsala (India), la situación en la región es “muy tensa”, con temor a que se produzcan grandes protestas, con la brutal represión policial y militar que ello supondría.

“Alrededor de las 9 de la mañana, hora local, Kunchok Kyab se prendió fuego cerca de una gasolinera en Shagdom. Poco después llegó personal de seguridad chino y se lo llevaron después de apagar las llamas. Fue llevado directo a las oficinas del gobierno en Barkham, y no se sabe todavía si está vivo o muerto”.

Tras ver cómo se lo llevaban, un grupo de jóvenes tibetanos decidió seguir a los vehículos de la policía. Ellos también han desaparecido.

“Según las últimas informaciones recibidas a las 19 h, hora de Dharamsala, un gran número de tibetanos se han congregado reclamando la liberación de Kunchok Kyab y los jóvenes tibetanos”, ha informado el monasterio en un comunicado. “La gente congregada está hablando de llevar a cabo una gran protesta masiva y la situación se está volviendo muy tensa”.

Kunchok Kyab es el mártir inmolado número 90 desde 2009 en Tíbet. Tiene dos hijos de nueve y seis años.

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Dos inmolados más en Tíbet. El Embajador de EEE en China insiste en que el régimen se atenga a la Declaración Universal de Derechos Humanos

The burning body of Tibetan self-immolator Tsering Tashi

Tsering Tashi

Dos personas más se han inmolado en las últimas horas en Tíbet.

Tsering Tashi

En Luchu, un hombre natural de Zamtsa Lotso Dewa, identificado como Tsering Tashi, de 31 años de edad y padre de dos hijos. Según un monje exiliado en la India, “Tsering Tashi se prendió fuego cerca de la oficina local del gobierno chino por la causa tibetana. Ha fallecido”.

Tsering Tashi, además de a sus dos hijos (Dorjee Kyi, 7) y Kalsang Dolma (3), deja a su esposa, Choekyong Tso, y a sus padres.

Por otro lado, en la región de Tsoe (Kanlho), un hombre de 21 años se inmolaba también ayer por el mismo motivo. Según un contacto en el exilio, “el mártir Wande Khar se prendió fuego el miércoles 28 de noviembre alrededor de las 7 de la tarde”, falleciendo poco después.

Según los testigos, Wande ardía mientras gritaba pidiendo el regreso de Su Santidad el Dalai Lama, la puesta en libertad del Panchen Lama, libertad para Tíbet, y protección del medio ambiente tibetano.

Wande Khar deja a su padre, Tsering Thar, su madre Kunsang Dolma, su hermano mayor Jampa y su hermano menor Dhondup.

Tras su protesta, los monjes y vecinos cercanos se congregaron junto a su domicilio para ofrecer oraciones: “Los monjes de un monasterio cercano están ahora mismo congregados en su vivienda en la aldea de Yarki Sokdhi, a unos veinte kilómetros de Tsoe, para ofrecer oraciones y mostrar sus respetos”, explica la misma fuente. Como era de esperar, también se confirma que toda la zona se ha llenado inmediatamente de policías chinos fuertemente armados y las comunicaciones se han interrumpido casi por completo.

También ayer miércoles, alrededor de quinientos tibetanos de Tsolho mostraron públicamente una fotografía de Su Santidad el Dalai Lama y celebraron una gran ceremonia de oraciones por la larga vida del líder budista, y por todos los tibetanos que se han auto-inmolado. Según los exiliados que han podido contactar con la zona, una imagen de Su Santidad fue colocada en un trono en el monasterio de Atsok para que los vecinos pudiesen ofrecerle katas, las tradicionales telas de seda blanca que se presentan a los maestros en señal de respeto.

Gary Locke

En declaraciones a CNN, el embajador de Estados Unidos en China, Gary Locke, dijo el pasado martes que “Estados Unidos está muy preocupado por la situación, las crecientes tensiones en las áreas tibetanas, las deplorables auto-inmolaciones y por supuesto las políticas del gobierno chino en todo sus niveles”.

“Preservar la identidad étnica, religiosa y lingüística del pueblo tibetano es una prioridad principal para el gobierno de Estados Unidos, puesto que estamos muy preocupados por todos los problemas de derechos humanos, y pensamos que los derechos humanos deben ser parte de la diplomacia estadounidense. Rogamos mucho, muchísimo al gobierno chino de forma pública y también en privado que se adhiera a los principios universales, a la declaración universal de los derechos humanos, que también son parte de la Constitución china”, añade Locke.

En septiembre, Locke visitó dos monasterios tibetanos en la región de Zungchu (Ngaba) aprovechando un viaje a la zona.

El emotivo mensaje de despedida de la Ven. Sangay Dolma

Sangay Dolma, la monja tibetana de diecisiete que falleció al inmolarse el pasado día 25, dejó una nota junto a una foto suya y un poema. En la foto, aparece con la frase “Tíbet, nación independiente” escrita sobre su mano.

En una hoja de papel doblada, la Venerable había escrito:

“Queridos hijos del león de las nieves, hijos e hijas de la Tierra de las Nieves, guerreros de la montaña nevada, no olvidéis que sois tibetanos”.

Su última voluntad, escrita en forma de poema, llevaba como título “Él ha vuelto”:

“Mirad hacia arriba, compañeros tibetanos, mirad el crepúsculo azul de arriba. Como la celestial cabaña de la montaña blanca, mi lama ha vuelto”, refiriéndose a Su Santidad el Dalai Lama.

En otra estrofa dice:

Mirad, tibetanos, mirad a las montañas nevadas. La era de la tierra nevada ha comenzado. Y el Tíbet es libre e independiente”.

En las dos últimas, la monja rinde homenaje a Sus Santidades el Dalai Lama y el Panchen Lama -hecho desaparecer por Pekín en 1995 a los seis años de edad-: “Su Santidad el Dalai Lama, cuando vivía lejos viajó por todo el mundo, rezando por el fin del sufrimiento de los tibetanos de rostro rojo, y nos libertó de la oscuridad. En el tiempo en que el Panchen Lama estuvo en prisión, nos miraba desde su celda, rezando por el amanecer de la paz y la felicidad en mi tierra de las nieves”.

Su cuerpo, carbonizado tras la protesta.

Joven tibetano se auto-inmola en Sangkhog (Labrang)

Manifestación en Labrang capital.

Según se acaba de confirmar, un joven tibetano se prendió fuego anoche para protestar contra la represión china.

Al parecer se trata de Sangay Tashi, un joven de 18 años de la localidad de Sangkhog Ngyulre, en la región de Sangchu (Labrang), alrededor de las 12 de la noche. Falleció en el acto, según ha informado a Phayul.com el Ven. Sonam, un monje exiliado.

Sangay Tashi gritaba pidiendo el regreso del Dalai Lama y la liberación de todos los presos políticos, incluido el 11º Panchen Lama, mientras las llamas devoraban su cuerpo. Los vecinos llevaron su cadáver a un domicilio cercano.

Sangay llegó a Sangkhog ayer con unos amigos. Antes de inmolarse, se dice que llamó a un familiar y le dijo que había decidido prenderse fuego por la causa tibetana. Antes de que el pariente pudiese seguir con la conversación, Sangay colgó y apagó el móvil. Para cuando la familia llegó a Sangkhog, ya entrada la noche, era demasiado tarde. Murió en la calle principal, en el mismo sitio en que Thubwang Kyab se inmoló el pasado 26 de octubre.

Sangay Tashi deja padres y cuatro hermanos. Había estado cuatro años en la escuela en Sangkhog, pero tuvo que abandonar los estudios para trabajar en labores familiares.

Sentadas y ayunos en diez ciudades tibetanas

Hace siglos Tíbet era conocido, entre otras cosas, por ser una tierra remota y aislada del resto del mundo. Pero aunque en la década de los 50 el Partido Comunista Chino se empeñó en “liberarlo” por la fuerza bruta, lo cierto es que ahora, bajo dominio han, es cuando los tibetanos tienen más difícil que nunca comunicarse con el extranjero, e incluso entre ellos mismos. En otras ocasiones la información sí llega al exterior, pero los contactos prefieren ser discretos porque aunque los tibetanos no puedan comunicarse con el resto del mundo… China sí puede.

Buena muestra de ello es que acaba de conocerse ahora, precisamente cuando ya ha terminado, que sesenta tibetanos decidieron el lunes llevar a cabo una serie de sentadas y huelgas de hambre simbólicas de 48 horas en diversas ciudades de Tíbet.

Según Kanyang Tsering, un monje exiliado que ha estado al tanto de la acción, los ayunos y sentadas se han llevado a cabo en las ciudades de Lhasa, Drango, Jomda, Zachukha, Tridu, Sertha, Siling, Rebkong, Kardze y Trindu. “También han estado ofreciendo oraciones por los auto-inmolados”, explica, destacando que los tibetanos que han llevado a cabo estas acciones “vienen de ámbitos de la vida muy distintos y son de buena educación. Incluyen funcionarios tibetanos, escritores, monjes y hombres de negocios”.

Por el momento se desconocen más detalles.

ÚLTIMA HORA: Otra inmolación más en Ngaba

Según algunas personas informan en redes sociales desde hace unos minutos, un tibetano llamado Kelsang Kyab se ha inmolado en la localidad de Kyangtsa (Ngaba, Amdo) alrededor de las 7 de la tarde, hora tibetana, mediodía en España.

Se ha filtrado al extranjero esta imagen del momento de la protesta, aunque por el momento no hay más información sobre el suceso.

Fallece en Tíbet el tercer auto-inmolado en un sólo día

Militares chinos en guardia 24 horas al día. Una imagen constante en Tíbet.

Si noviembre de 2012 es considerado uno de los meses más terribles en la historia del Tíbet, el lunes 26 será recordado como un día especialmente triste, con nada menos que tres personas prendiéndose fuego en una sola jornada.

Según se sabía a última hora en España, un hombre se inmoló en la región de Luchu (Kanlho) para protestar contra el régimen chino. Según un grupo de exiliados naturales de Luchu, han podido reconocerle como Gonpo Tsering, de 24 años y padre de tres niños, todos ellos menores de seis años.

“El mártir Gonpo Tsering se prendió fuego delante de la gompa principal del monasterio Ala Deu-go alrededor de las 6 de la tarde. Mientras le envolvían las llamas gritó consignas pidiendo libertad para Tíbet, derechos humanos, y el regreso de Su Santidad el Dalai Lama”. Falleció en el acto.

Los vecinos llevaron su cadáver al monasterio, donde los monjes y un gran número de tibetanos de toda la comarca se congregaron -violando las nuevas normas impuestas por el régimen del Partido Comunista- para rezar por él y mostrar su solidaridad.

Como era de esperar, un gran número de agentes de la Policía Armada se desplegaron inmediatamente en toda la zona y poco después se cortaron las comunicaciones con el exterior. Según ha sabido el TCHRD (Centro Tibetano por los Derechos Humanos y la Democracia), “a partir de ahora, cada familia será obligada a firmar una declaración según la cual se comprometen a no cometer ningún acto de inmolación. Aquellos que se nieguen a firmar serán detenidos inmediatamente”.

Para un tibetano, ser detenido por la policía es garantía de ser incomunicado, apaleado y torturado salvajemente sin derecho a defenderse, sin recibir visitas y sin informar a su familia de cuál es su paradero ni estado de salud. A menudo, cuando un tibetano necesita atención médica tras ser maltratado por la policía, vuelve a ser maltratado por el personal sanitario chino.