Archive | mayo 2013

Fallece otro tibetano prendiéndose fuego. Ya son 118.

Un hombre tibetano se prendió fuego hace dos días en la región tibetana de Adril para protestar por la ocupación y la mano dura de China en Tíbet, se ha sabido hoy.

Se trata de Tenzin Sherab, un hombre de 31 años que se inmoló el 27 de mayo. Falleció en el acto.

Según Jampa Yonten, un monje residente al sur de la India y con contactos en la zona, los amigos y familiares de Tenzin se enteraron de la protesta cuando ya había muerto: “Poco después de la protesta, llegó personal de seguridad chino desde Chumar y se llevaron su cuerpo. Fue devuelto a la familia al día siguiente”.

En los días previos, Tenzin había hablado con sus amigos sobre las malvadas políticas del gobierno chino y expresó su preocupación por la religión y la cultura tibetanas, temiendo a que lleguen a ser aniquiladas: “No podemos aguantar más vivir bajo la tortura y represión contantes de China”, se le cita.

Tenzin Sherab era hijo de Dhondup y Choemey y mayor de cinco hermanos.

Desde 2009 ya son 118 los tibetanos que se han prendido fuego en Tíbet para llamar la atención del mundo sobre la represión china. El mero hecho de visitar a los familiares de los difuntos o mencionar siquiera los sucesos, son considerados delitos criminales.

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El servicio secreto tibetano y la policía india detienen a un espía chino en Dharamsala

Penpa Tsering, el espía de origen tibetano.

Un presunto espía chino ha sido detenido por la policía india en la sede del gobierno tibetano en Dharamsala gracias a la colaboración de los servicios secretos tibetanos.

El Departamento de Seguridad de la Administración Central Tibetana, según publicó ayer en un comunicado, explicaba que un hombre de 33 años llamado Penpa Tsering, antiguo miembro del Ejército de Liberación Popular chino, tenía planeado envenenar a dos jóvenes tibetanos “con intención de sembrar el caos y el terror en la comunidad tibetana. Este último descubrimiento va mucho más allá de la agresiva fijación de la Inteligencia china hacia Su Santidad el Dalai Lama, la Administración Central Tibetana y otras organizaciones del exilio para minar a la comunidad exiliada”.

Según el Departamento de Seguridad tibetano, el acusado es natural de la región tibetana de Nagchu, y confesó a las autoridades tibetanas que fue reclutado y enviado a la India por primera vez en 2009 por Li Yuquan, por aquel entonces máximo responsable de las fuerzas policiales en la prefectura de Nagchu.

“Penpa Tsering fue entrenado en habilidades de espionaje y combate cuerpo a cuerpo, incluida manipulación de armamento. Estuvo en el ejército entre 1999 y 2002 y después trabajó en la Oficina de Seguridad Pública para la prefectura de Nagchu, para finalmente ser trasladado a la India. En principio, Li Yuquan ordenó a Penpa Tsering recopilar información sobre actividades consideradas terroristas contra China por parte de la Administración Tibetana y ONGs tibetanas en el exilio. Se le solicitó hacer llegar informes sobre la salud y las actividades de Su Santidad el Dalai Lama”.

El acusado se interesó por relacionarse con un gran número de personas para recopilar información sobre organizaciones, personalidades importantes, gente recién llegada al exilio y puntos débiles de la comunidad tibetana. Enviaba dichos datos a su superior a través del teléfono, el servicio Weechat de internet y QQ, la principal red social china. Eventualmente, se le ordenó envenenar a los dos jóvenes tibetanos, Tashi Gyatsen y Karma Yeshi, que habían escapado a la India a principios de 2010.

“Para ejecutar su plan”, prosigue el informe, “Li se reunió con Penpa Tsering dos veces en Kathmandú (Nepal) desde 2012. Li, junto con otros agentes chinos le instruyeron personalmente para que eliminasen a los dos tibetanos, envenenándolos. Delante de sus propios ojos, se probaron en dos cachorritos y un pollo tres sustancias venenosas diferentes, y a continuación se las facilitaron”.

Tras la revelación, el Departamento de Seguridad ha hecho un llamamiento a “todos los tibetanos bienpensantes y sensibles para que cooperen con nosotros a la hora de desvelar planes malintencionados por parte de las agencias de seguridad chinas, proporcionando información precisa y creíble en cuanto tengan conocimiento de ella”.

Desastre: China está desmantelando el casco antiguo de Lhasa

Lo podéis ver en las fotos con vuestros propios ojos: China tiene previsto destruir toda la antigua capital budista del Tíbet, Lhasa -ciudad no reconocida como capital por el régimen comunista- para edificar un complejo turístico.

Varios macro-proyectos de construcción se están llevando a cabo para levantar varios centros comerciales alrededor del Jokhang, el templo budista más importante de la ciudad, y un parking subterráneo debajo de la calle Barkhor. En total el proyecto ocupará 150.000 metros cuadrados, de los cuales 1.117 serán de aparcamiento.

Lo terrible es que estas obras forman parte del plan de desarrollo económico del gobierno chino para el Condado de Gyalthang, que ya ha causado la desaparición de importantísimos símbolos históricos tibetanos, incluyendo cosas tan elementales como la forma de vestir tradicional de los propios tibetanos, que está desapareciendo en esta zona. Pero lo peor es que se trata de Lhasa, “ciudad prohibida” a los extranjeros durante siglos precisamente por temor a que su patrimonio y su cultura sean destruídos.

Además, el gobierno chino ya ha anunciado que llevará a cabo diversos planes “de interés”, como nuevas leyes y medidas económicas para Lhasa, sin importarles en absoluto el desastre que supondrán para Lhasa. Al parecer el régimen quiere todavía más “mantenimiento de la estabilidad social” que dicho con otras palabras consiste en reprimir todavía más a una sociedad tibetana completamente desesperada desde hace más de medio siglo, con teléfonos pinchados, cámaras de vigilancia en todas partes, internet bloqueado, tanques y soldados en cada esquina…

 

 

Theurang: “Nos tratan como animales”

Tashi Rabten (de seudónimo Theurang, en la foto) es poeta y editor literario y está cumpliendo una condena de cuatro años en la prisión china de Mianyang. Se graduó en la Universidad de las Nacionalidades del Noroeste y publicó el periódico tibetano Shar Dungri, ahora prohibido por las autoridades.

En 2008 publicó “Escrito en Sangre”, una recopilación de poemas, notas y textos breves después de las importantes protestas que se produjeron aquel año. En esta obra, Tashi condena el poco respeto a la cultura tibetana por parte de los turistas chinos y la comercialización de la cultura tibetana. Cada vez llegan más turistas chinos al Tíbet, algo que no ayuda en absoluto a preservar su modo de vida y el frágil ecosistema de la meseta.

A continuación, un fragmento de “Escrito en Sangre”, en el que Tashi describe el día a día de ser tibetano en Tíbet:

“Durante el verano, mi tierra se llena de encambres de turistas chinos. Esto significa que a los ancianos tibetanos les cuesta mucho circunvalar alrededor de los monasterios. Cubriéndose la cabeza con su hábito, los monjes y monjas miran a los turistas sin creer lo que ven. Cuando veo estas imágenes, cuando pienso en ellos, sufro un intenso dolor y desesperación. Me hierven el enfado y el resentimiento en el corazón. Hoy, bajo las sonoras botas de los extranjeros, mi tierra es víctima de la degeneración y la decadencia.

“Como enjambres de hormigas desatadas saliendo de sus hormigueros, el número creciente de turistas se preparan para establecerse permanentemente en nuestras tierras. Lo que me hace reír y llorar al mismo tiempo es ser testigo de las caras sonrientes de las masas tibetanas atraídas por el dinero. Incluso los líderes de las aldeas nómadas han firmado contratos para vender sus tierras. En los próximos dos o tres años, estos visitores que se hacen llamar turistas vivirán de forma permanente en nuestras tierras.

Cuando llegan los vehículos de turistas, los rosados rostros de las mujeres y las chatas narices de los niños se ponen en acción con sus caballos. Aguantando el aliento y con la desesperación en sus ojos, llevan a los chinos en sus caballos y suben a las montañas. Con billetes de cincuenta yuans en las manos y la sonrisa pintada en la cara, matan el tiempo esperando que lleguen más turistas. Cuando los veo, me pregunto cómo una raza que en sus tiempos conquistó dos tercios del territorio del mundo conocido se ha convertido en un montón de esclavos sin alma, sirvientes de otro pueblo. Mis queridos hombres de campo, si no podemos pintar de oro los huesos de nuestros ancestros, lo menos que podríamos hacer es no arrojar sus canas al viento.

“Los turistas que llegan desde las áreas cercanas llevan en la mano cámaras de distintos tamaños. Grupos de monjes, ancianos y cuidadores de caballos miran sin más a los turistas cuando éstos hacen fotos de los pueblos nómadas y los ríos. Uno de los turistas dirigió su cámara a los ojos extrañados de los tibetanos, haciendo sus fotos. Cuando lo ví, me pregunté: Cuando ese turista vuelva a su casa, ¿dónde pondrá en venta para publicidad esa foto, y qué frase pondrá a su lado? Pensar en ello me hace sentir un gran dolor, y desespero.

“¿Por qué estos turistas enfocan las caras de los ancianos tibetanos y hacen fotos? ¿No tienen sentido de la ética y de la moralidad? Si nos diésemos la vuelta y nosotros hiciésemos fotos de sus caras, ¿no correrían a decir que estamos violando sus derechos? El hecho de que sigan haciendo fotos a nuestro pueblo, nuestras montañas y nuestros pueblos, a pesar de que saben que es poco ético, inmoral e ilegal, muestra claramente de qué clase de estatus disfrutamos. Nos tratan como animales, que no pueden hablar. Nos tratan como a empleados sobre los que puedan influir en una y otra dirección, allá donde esté el dinero. Nos tratan como una raza de bárbaros ignorantes. Mi queridos paisanos, como reza el dicho, si los hijos no heredan el legado de sus ancestros, si el hilo no pasa por la aguja, otros se nos subirán encima.

“¿Qué pasaría si al visitar una ciudad china, apuntas aleatoriamente con tu cámara a la cara de un chino y le haces unan foto? ¿Qué consecuencias habría si haces fotos sin más a sus casas, sus pertenencias y otros objetos preciosos de una ciudad? ¿Cómo te persiguiría el látigo de las leyes si pisoteas los derechos y libertades de la gente residente en una ciudad? ¿Por qué los estándades judiciales y éticos de las ciudades no se aplican de forma igualitaria a nuestras tierras de pasto nómadas? ¿Por qué estos turistas que llegan en coches con sus cámaras y quienes montan a caballo no pueden disfrutar del mismo estatus, si los derechos humanos tienen repercusión universal? Al igual que en las ciudades, ¡¿por qué nosotros no podemos poner señales en nuestros pastos nómadas donde ponga “Estrictamente prohibido hacer fotos, mear y escupir”?!

Otro preso político tibetano es liberado muy enfermo

Las autoridades chinas pusieron en libertad el pasado 27 de abril a otro preso político tibetano, Jigme Gyatso, en muy mal estado de salud, de la prisión Número 1 de Lanzhou.

El escritor y activista, de 28 años, fue liberado tras finalizar su condena de tres años. Según testigos que le han visto, su estado de salud es muy malo, con lesiones en la espina dorsal y en los riñones. Debido a las largas horas de trabajos forzados como sastre, Jigme Gyatso ha perdido también gran parte de la visión.

Además, buenos amigos del escritor han asegurado que “está irreconocible”, y algunos sospechan que ha sufrido lesiones cerebrales irreparables.

Jigme fue detenido en 2010 en relación con una protesta de estudiantes en Rebkong. Miles de jóvenes de seis escuelas se manifestaron pacíficamente contra la decisión del gobierno de cambiar los libros de texto en tibetano por libros en chino.

Poco después de la protesta, Jigme escapó a la cercana región de Kanlho, donde fue detenido en un cibercafé cuando intentaba enviar al extranjero información sobre la manifestación, algo que también hizo en 2008 cuando dió a conocer al mundo la situación de tres presos políticos, como finalmente acabó siendo también él mismo.

Jigme es natural de Malho, y es hijo de Sherab y Dolkar. Escribe bajo el seudónimo Ari Jigme, y es autor de un gran número de ensayos sobre diversos temas, incluída la lucha política. Su liberación se produce apenas unos días después de que otros dos tibetanos, Lodoe Gyatso y Lobsang Tenzin, saliesen de prisión, también muy enfermos por las torturas.

Otro tibetano se inmola en Amdo

Phakmo Dhondup, nativo del municipio de Bayan (Tsongon, Amdo) ha fallecido tras inmolarse en el monasterio de Jachung en protesta contra la represión del régimen chino. Las tropas del ejército comunista han rodeado la vivienda del mártir y han impedido que monjes y vecinos se acerquen, amenazando a cualquiera que lo intente con quince años de cárcel.

Alrededor de 35 tropas se han desplegado también cerca del monasterio y están estableciendo un asentamiento militar permanente. También se ha multiplicado la represión en la zona y se conocen casos de monjes a los que se les ha quitado el teléfono móvil, y el gobierno ha prohibido mostrar apoyo y colaborar con la zona.

Un tibetano muerto y cuatro desaparecidos a manos de la policía china

Militares desplegándose en la región de Ngaba en 2011.

Un hombre tibetano ha fallecido tras ser brutalmente golpeado por la policía china en el condado de Gojo (Tíbet oriental). Norbu fue golpeado hasta morir por la policía y personal de seguridad a finales de marzo, se ha sabido ahora.

Por otro lado, cuatro monjes muy respetados se encuentran en paradero desconocido desde que fuesen arrestados en el condado de Chamdho el pasado mes de julio. Los cuatro monjes eran del monasterio de Dranak, también en Gojo, y han sido identificados como Khenpo Pema Tashi, Trulku Dorjee Choejor, Khenpo Sonam Khadro y Thupten, pero se desconocen más datos, entre ellos su localización y en qué estado se encuentran.

Gojo es uno de los condados en los que se respira más indignación por la política de traslados forzosos del gobierno, ya que toda la población de la localidad de Pharey ha sido trasladada por obligación a capricho de las autoridades chinas. Esta indignación ha causado que el despliegue militar en la zona se haya multiplicado en los últimos meses.