El movimiento protibetano, en shock al conocer que Liu Xiaobo padece un cáncer terminal

El mundo ha recibido con tristeza la noticia de que el Premio Nobel de la Paz, encarcelado por ser un firme defensor de la causa tibetana, ha sido liberado, pero gravemente enfermo. Todas las sospechas recaen en la negligencia deliberada de las autoridades chinas.

The Tibet Network, una de las principales organizaciones a favor de la causa tibetana, ha expresado en un comunicado:

“El movimiento tibetano ha admirado y apoyado desde hace tiempo a Liu Xiaobo, y nos asombra su valor y su integridad. Estamos destrozados por conocer su diagnóstico de cáncer terminal de hígado y hacemos un llamamiento a los gobiernos de todo el mundo para que demanden urgentemente su liberación inmediata así como libertad para viajar con su familia allá donde desee. Los gobiernos también deberían pedir explicaciones a China sobre cómo ha podido llegar a este estado tan crítico, a pesar de asegurar que la salud de los presos está controlada en todo momento”.

Podéis leer el comunicado completo (en inglés) aquí.

Liu Xiaobo, escritor, profesor y defensor de los Derechos Humanos, ha sido durante muchos años simpatizante con la causa tibetana, expresando abiertamente su apoyo a una mayor libertad para el pueblo tibetano y liderando las reformas democráticas en China. En 1996 fue sentenciado a tres años en un campo de trabajos forzados por escribir una carta al -por aquel entonces- presidente Jiang Zemin apoyando la autodeterminación tibetana y rogando que se estableciese un diálogo con el Dalai Lama. Se cree que fue la primera persona china en ser encarcelada por apoyar públicamente al Tíbet. En marzo de 2008, cuando la meseta se encontraba envuelta en protestas y disturbios, participó en la redacción del documento “Doce sugerencias en la gestión de la situación tibetana”.

Las circunstancias de su enfermedad sirven como recordatorio del caso del preso político tibetano y gran respetado lama, Tenzin Delek Rimpoché, que murió bajo custodia de las autoridades chinas en julio de 2015. Tenzin Delek Rimpoché pasó encarcelado trece años por un crimen que no cometió. Se sabía que su salud era terrible, con un problema muy grave de corazón y tensión alta, por lo que podía optar a solicitar la libertad condicional, algo que de hecho fue solicitado por su familia en 2014. Poco después, Rimpoché moría sin conocer la libertad y sin que se facilitase información sobre las causas del fallecimiento.

Hoy mismo, Nyima Lhamo, sobrina de Tenzin Delek Rimpoché, ha expresado: “La falta de tratamiento, sabiendo que China ya conocía la enfermedad de Liu Xiaobo desde hace un mes, no sólo es una clara muestra de su falta de respeto por la libertad y los Derechos Humanos, sino también por Liu como ser humano. Esto nos trae terribles recuerdos de la enfermedad de mi tío, Tenzin Delek Rimpoché. A pesar de que China asegura que los presos están bien atendidos, es evidente que el gobierno no ha aprendido nada de la trágica e innecesaria muerte de mi tío. Rezo por Liu Xiaobo y hago un llamamiento a las autoridades del mundo para que den un paso adelante y se aseguren de que sea la última vez que ocurre algo así. Como seres humanos, todos estamos moralmente obligados a asegurar que este despreciable crimen del gobierno chino no pase desapercibido”.

Liu Xiaobo cumplía una condena de once años de prisión, sentencia que recibió un año después de ser detenido el 8 de diciembre de 2008 por participar en la redacción y difusión de “Charter 08”, un documento que alentaba la ejecución de reformas legales hacia la democracia y la protección de los Derechos Humanos en China. Antes de conocer su sentencia, en su declaración final dijo:

“La libertad de expresión es la base fundamental de los Derechos Humanos; el origen de la humanidad, y madre de la verdad. Censurar la libertad de expresión es pisotear los Derechos Humanos, estrangular la humanidad y suprimir la verdad”.

Liu Xia, su esposa, ha vivido bajo vigilancia permanente desde entonces. De hecho, desde que se supo que su marido había ganado el Premio Nobel de la Paz en 2010 se encuentra bajo arresto domiciliario, por lo que ni siquiera puede salir de su casa. En las redes sociales se ha difundido recientemente un vídeo en el que, llorando, asegura que ni la cirugía, ni la radioterapia ni la quimioterapia han servido de nada. A pesar de ello, es inevitable -e importante- recordar la actitud de desprecio y humillación que muestran las autoridades chinas ante cualquiera que defienda la libertad y los Derechos Humanos, por no hablar de los tibetanos, que como Tenzin Delek Rimpoché, son torturados terriblemente en las cárceles del régimen sin recibir atención sanitaria.

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