Situación previa a la Declaración de Independencia

El siguiente ensayo fue redactado en enero de 2013 por Jamyang Norbu. A su vez, está basado en “Los Orígenes del Nacionalismo Tibetano Moderno. Algunas Especulaciones”, un documento presentado en el 12º Seminario de la Asociación Internacional de Estudios Tibetanos (Vancouver, Canadá, 2010). Traducido por Carlos J. de Pedro para ¡Libertad Para Tíbet! en febrero de 2013, con motivo del Centenario de la Declaración de Independencia de Su Santidad el 13er Dalai Lama.

indiachinatibet-mitchell-1872

Antiguo mapa británico en el que aparece Tíbet ocupando todo el área central de Asia.

La segunda mitad del siglo 19 fue testigo de un despertar de los nacionalismos entre las naciones asiáticas, inspiradas en parte por Meiji Ishin, el dramático y revolucionario movimiento social que significó la modernización de un Japón hasta entonces feudal y xenófobo. A Japón siguió la China imperial, tal vez con menos éxito, con su Movimiento de Auto-Fortalecimiento (1861-1895), un programa de reformas institucionales impulsada por la Dinastía Qing tras una serie de derrotas militares y concesiones a fuerzas extranjeras. Hacia la misma época, la India vivió un profundo despertar social e intelectual entre sus sectores más educados. Conocida como el “Renacimiento de Bengala”, este movimiento es visto como el precursor de la lucha por la independencia de la India y, por extensión, su exitoso desarrollo económico en la actualidad.

El primer encuentro del Tíbet con la potencia colonial británica, por aquel entonces representada por la Compañía de Indias Orientales, tuvo lugar ya un siglo atrás, pero fue en esta segunda mitad del siglo 19 cuando la anexión de Darjeeling al Imperio Británico y su ocupación gradual de Sikkim que empezó a manifestarse un sentimiento incluso agresivo de nacionalismo tibetano en respuesta a los avances coloniales británicos y las maquinaciones del Imperio Chino.

Un acuerdo diplomático de poca importancia evolucionó hasta generarse estos eventos y acabar por producirse el primer conflicto militar entre Tíbet y Gran Bretaña. En 1876, ambos países firmaron en la Convención de Chefú un artículo que permitía que los británicos enviasen una misión de exploración al Tíbet. Cabe destacar que China se refiere a esta Convención como uno de los “tratados injustos”, supuestamente impuestos por Occidente.

Durante los años siguientes a la firma del acuerdo, los británicos se prepararon para establecer el comercio con Tíbet. En 1879 se finalizó la construcción de un camino para carruajes hacia Jelep La Pass cruzando el valle Chumbi, haciendo que fuese fácil llegar a la frontera tibetana desde Darjeeling (India). En 1881 se inauguró una línea de ferrocarril entre Darjeeling y Siliguri.

Pero dado que Tíbet no había sido consultado, el Parlamento Tibetano (Tsongdu) de la Asamblea Nacional rechazó permitir que la misión británica entrase en el país. Según el investigador contemporáneo Alastair Lamb, “los chinos decidieron reprimir a los tibetanos por su oposición a una misión que el Emperador había autorizado; como gesto de desafío, los tibetanos finalmente decidieron cerrar los pasos de Chumbi a Sikkim, y reforzaron la vigilancia en Lingtu”.

Imagen de una de las reuniones entre China y Gran Bretaña en Darjeeling.

En este acto de desafío hacia Gran Bretaña y China, Tíbet construyó un fuerte en Lingtu (también “Lungthur”, tierra en pendiente) trece millas hacia el interior de lo que los británicos consideraban Sikkim. Para demostrar su decisión, Tíbet hizo llegar novecientos soldados al destacamento. Según L. A. Waddell, los tibetanos realmente invadieron Sikkim “y avanzaron hasta sesenta millas de Darjeeling, causando el pánico en aquel asentamiento europeo”. Los británicos enviaron dos mil soldados y artillería bajo la dirección del Brigadier Graham para expulsar a los tibetanos. Los bombardeos y las cargas de infantería finalmente consiguieron que los tibetanos se echasen atrás. Según Lamb, “a pesar de su primitivo equipamiento, los tibetanos no cejaron a la hora de mostrar su poderío: En mayo siguiente, intentaron atacar por sorpresa el campamento británico de Gnatong (prado negro), y casi consiguieron capturar al Teniente-Gobernador de Bengala, que estaba de visita en la frontera; fueron repelidos con graves pérdidas”. Waddell también menciona que los tibetanos lucharon con fiereza y mostraron “gran valor y determinación”. Waddell reconoce que otra causa para la “invasión” tibetana pudo haber sido la anexión británica de Sikkim, que los tibetanos siempre habían considerado como parte de su territorio. Tras la retirada en Lungthur, los tibetanos se negaron radicalmente a reconocer tanto el derecho británico de enviar misiones al Tíbet como el permiso concedido por China para realizar dichas expediciones.

La inflexibilidad tibetana hizo que los británicos llegasen a la conclusión de que tal vez lo más inteligente sería sacrificar sus intenciones de entrar en Tíbet, ya que, sin desafiar la intención china de dominar el país, se aseguraba además de reconocer el papel de China en Birmania (algo que se formalizó en la Convención Birmano-Tibetana de 1886). Con anterioridad, China se había referido a Birmania como estado asociado suyo, pero a lo largo de varias guerras, los británicos se habían hecho con el poder de todo el país en 1885. El reconocimiento formal de China de la presencia británica en Birmania hizo que a su vez el Imperio Británico reconociese formalmente la soberanía china del Tíbet, a pesar de que los propios tibetanos no tenían ni voz ni voto en estos procesos.

Una publicación del gobierno de Birmania, el Sikhim Gazetter, ofrece un claro retrato de la visión oficial británica en aquella época, al publicar: “Quién podría negar que sería una completa locura rechazar a China como posible aliado a la hora de forzar nuestra entrada en Tíbet en interés de la curiosidad científica, dudosamente avalada por la especulación mercantil”. Alastair Lamb añade: “Era en esta forma de pensar que el gobierno de la India esperaba establecer relaciones entre la India Británica y China sin hacer referencia alguna a los tibetanos”.

Paljor Shatra

Los tibetanos fueron ignorados a lo largo de todas las convenciones y negociaciones que tuvieron lugar en aquellos años entre británicos y chinos en relación a Sikkim y al propio Tíbet. En 1893, cuando se celebraban en Darjeeling las negociaciones sobre la Regulación de Comercio (que se anexarían a la convención Sikkim-Tibet), el gabinete tibetano hizo llegar al veterano oficial Paljor Dorje Shatra para supervisar el procedimiento. La presencia de Shatra parece que no gustó a los británicos, y -según Lamb- incluso fue insultado. Lo que se conoce de aquel incidente es que un grupo de oficiales británicos le bajaron a rastras de su caballo y le arrojaron a una fuente pública en la Plaza Chowrasta (en la foto). Otro historiador mantiene que el protagonista del desagradable incidente no fue Shatra, sino su sirviente. Varios expertos aseguran que todo fue una desafortunada broma de mal gusto por parte de algunos soldados demasiado animados.

En la mayoría de los estudios, el desafío tibetano contra Gran Bretaña y China ha sido menospreciado, achacándolo a supersticiones y la ignorancia de los tibetanos que, agitados por monjes fanáticos, tenían miedo de que los británicos destruyesen su religión. Lo que no se ha tenido en cuenta seriamente es que esta resistencia tal vez surgió, simple y llanamente, de un sentimiento nacionalista o patriótico tibetano.

Por tanto, tal vez merezca la pena recordar las negociaciones mantenidas entre dos oficiales británicos, Nolan y Claude White, con el oficial y monje tibetano Tenzin Wangpo en Yatung en noviembre de 1895, después de saberse que las fuerzas tibetanas habían derribado y destruido un gran número de señalizaciones fronterizas británicas en la frontera de Sikkim, y establecido un destacamento armado en Giaogong, que según los británicos pertenecía al territorio de Sikkim. Según Alastair Lamb, “Nolan concluyó de sus charlas con Tenzin Wangpo que el destacamento tibetano en Giaogong simbolizaba el espíritu del nacionalismo tibetano, fortalecido enormemente con la mayoría de edad del 13er Dalai Lama. Los tibetanos, según dijo Tenzin Wangpo, no se sentían obligados por un tratado que había sido negociado en su nombre por británicos y chinos, y no discutirían por la frontera tal y como se establecía en dicho tratado. Sí deseaban, sin embargo, discutir sobre la frontera en relación con los mapas tibetanos; pero Tenzin Wangpo hacía hincapié en que “el Tíbet no renunciaría a sus tierras simplemente porque se hubiese dicho en una convención””.

Que los tibetanos tenían sus propios mapas de la frontera era un hecho bien sabido por los británicos. H. H. Risely menciona “un mapa realmente destacable” propiedad de un “General y Secretario de Estado tibetano”. En dicho mapa se podía ver “el área comprendida entre Phari y Darjeeling” y señala que “como manifiesto político, el mapa es de peculiar interés incluso en la actualidad; le anima a uno a preguntarse si nuestros bárbaros vecinos tal vez debieron mostrarse dispuestos a adoptar el armamento que es la diplomacia moderna”.

Otro mapa tibetano, en esta ocasión mostrando todo Sikkim, según Phillmore, “parece haber sido elaborado por el Ejército Tibetano para la guerra entre Tíbet y Sikkim de 1887; un mapa muy notable pictóricamente, en un azul brillante y sin sospechas de influencia occidental. Nuestros propios mapas [británicos] de aquella época tenían muy escaso detalle, y no hay palabras para describir hasta qué extremo se beneficiaron con la adquisición de aquel mapa”. Probablemente se traten de dos mapas diferentes, a que Risely menciona que aquel mapa era amarillo y rojo. Wadell también menciona un tercer mapa, “un curioso mapa de Sikhim y Darjeeling también salió a relucir, y una litografía de él se encuentra expuesto en la Oficina del Censo de Calcuta”.

Su Santidad el 13er Dalai Lama

Waddell, que vivió en Darjeeling durante aquel período, mantuvo varias conversaciones con el ministro tibetano Shatra Shape. Probablemente fue de él de quien conoció el nuevo espíritu nacionalista que había aparecido en Tíbet por el resentimiento de la gente por la confabulación del regente Demo con los ambans, representantes del emperador chino en Lhasa. Los patriotas oficiales creían que ambas partes estaban organizando planes contra un joven Decimotercer Dalai Lama, y temían que pudiese tener el mismo destino que los últimos cuatro Dalai Lamas, que murieron siendo jóvenes, en circunstancias misteriosas, y siempre a favor de los ambans chinos y los regentes, máximas autoridades políticas tibetanas. Waddel concluyó que:

“Se ha permitido al actual [13er] Dalai Lama ser una excepción a esta norma por medio de la influencia del Partido Nacional que ha surgido en Tíbet y que se ha rebelado contra una excesiva interferencia de los chinos en el gobierno de su país. Este Partido Nacional ha salvado al joven Dalai del trágico destino de sus predecesores y le han rescatado a él y al gobierno de las ataduras chinas en un dramático golpe de estado”.

Waddell se sintió impresionado por Shatra y sintió que no reconociendo su gran autoridad y excluyéndole de las negociaciones oficiales, los británicos perdieron “una excelente oportunidad” de ganarse la confianza del pueblo tibetano. Waddell encontró en Shatra “un caballero de lo más refinado y bien informado, así como bien dispuesto hacia los británicos”. Shatra le dijo a Waddell que había perdido el tiempo en Darjeeling, pero que le gustaría llevar de vuelta a Lhasa un resumen de los códigos criminales, policiales y civiles británicos, que le habían causado una gran impresión. Deseaba reformar el sistema legal tibetano -que en gran medida había sido impuesto por los manchús- que permitía a los chinos torturar a los sospechosos hasta que confesasen sus crímenes, algo que el joven ministro encontraba indeseable.

Debe tenerse en cuenta que el desafío tibetano a británicos y chinos se mantuvo durante casi treinta años. De hecho, hasta que en 1904 se firmó la Convención de Lhasa, la actitud nacionalista más agresiva contra las políticas británicas no varió ni un ápice.

La artillería británica, disparando contra soldados tibetanos.

Las fuerzas invasoras británicas, con sus rifles de repetición, ametralladoras pesadas y -según los tibetanos- una descarada traición, masacraron a siete mil tibetanos en Chumi Shengo, en el transcurso de apenas dos horas. “A pesar de este amargo ataque, las fuerzas tibetanas retrocedieron bien organizados, evitando dar la espalda o correr y conteniendo a la caballería que les amenazaba a punta de bayoneta”, escribió Waddell. Dos mil tibetanos más murieron por su “madre patria” (phayul) en consecuentes batallas en Samada, Gangmar, Neyning, Zamdang, y muy especialmente en Gyangtse, donde de hecho los tibetanos asediaron a las fuerzas británicas durante un tiempo antes de que el conflicto se diese por finalizado y los europeos marchasen hacia Lhasa para forzar un tratado con el gobierno en agosto de 1904.

220px-younghusband-team-1904

Delegación británica en Lhasa. 1904.

Los tibetanos tienen motivos para considerar los eventos ocurridos entre 1876 y 1904 como el primer capítulo de su historia moderna. La mayoría de los estudios sobre esta época, de los que se ha escrito largo y tendido por parte de estudiosos u oficiales británicos, tienden a menospreciar la resistencia y el sentir patriótico de los nativos, y los achaca al fanatismo religioso.

 

Nunca se ha elaborado un estudio de los orígenes del nacionalismo tibetano moderno o de la identidad nacional tibetana surgida de este período histórico, ni un repaso a los factores que pudieron haberlo causado ni haberlo influenciado. Ya ha pasado mucho tiempo desde entonces, por lo que ofrezco algunas especulaciones mías sobre los orígenes de estos desarrollos en los comienzos de la historia tibetana moderna.

Es probable que el 13er Dalai Lama y sus oficiales se viesen inspirados por el espíritu de la modernización, la reforma social y el nacionalismo que se vivía en Asia hacia finales del siglo 19, como mencioné al principio. Sabemos que el joven Decimotercer Dalai Lama estaba interesado, cuando no fascinado por el movimiento Meiji japonés. Considerando sus propios problemas con la corte manchú, la aplastante derrota china durante la primera guerra sinojaponesa de 1894 debió de haber llamado su atención. Hizo llegar al notable erudito Geshe Tsawa Tritul y otros dos tibetanos a estudiar a Japón, y mucho antes ya envió a cuatro jóvenes tibetanos a estudiar a Rugby (Inglaterra). Cuando Su Santidad estuvo en Pekín en 1908 se organizó una visita a Japón, pero el plan tuvo que cancelarse a última hora al conocerse la muerte del emperador manchú. Bell también menciona cómo Su Santidad se sintió muy impresionado por la derrota japonesa sobre China en 1894, y también cómo envió a su comandante en jefe, Tsarong, a Japón. Bell menciona que en sus encuentros con el Dalai Lama, “sus pensamientos a menudo versan sobre Japón. Me pregunta continuamente sobre nuevas relaciones entre China y Japón”.

13th_dalai_lama_sir_charles_bell_and_maharaj_kumar_sidkeong_trul-ku

Sir Charles Bell, Sidkeong Tulku Namgyal (regente de Sikkim) y el Decimotercer Dalai Lama.

Cuando Sir Charles Bell escribió que era “el primer europeo en visitar Lhasa por invitación del propio pueblo [tibetano]” tal vez no sabía que el Dalai Lama ya había invitado antes a dos japoneses, Tada Togan y Aoki Bunkyo, quienes visitaron y se quedaron en Lhasa. Tada, un maestro religioso, estudió en Lhasa durante diez años, mientras que Aoki tradujo manuales militares y libros de texto japoneses que obtenía de Fujitani, quien se los hacía llegar desde Calcuta. De hecho, se convirtió en “asesor principal de asuntos exteriores” para Su Santidad, proporcionándole un boletín de noticias resumidas de la prensa japonesa y británica. Otro japonés, un veterano de la guerra ruso-japonesa e instructor de una escuela militar en Tokyo, Yasujiro Yajima, fue puesto a cargo del entrenamiento de la mayor unidad del nuevo Ejército Tibetano. Todo esto ocurrió antes de que se introdujese el sistema británico. A la muerte del emperador Meiji el 30 de julio de 1912, el Dalai Lama envió un mensaje de condolencias a Japón. Según un prominente escritor experto en relaciones tibetano-japonesas, “Él [el Dalai Lama] ha admirado la labor del emperador como líder de una nación asiática budista independiente”.

 

Pero detrás del joven y -por así decirlo- nacionalista Dalai Lama había un número de oficiales leales y capaces que habían formado el Partido Nacional al que hacía mención Waddell y que según él habían librado a Su Santidad de las maquinaciones del regente y de los amban. El miembro más destacado de esta plataforma fue sin duda el Lonchen Shatra, Paljor Dorje. Inteligente, sofisticado, meticuloso, “con diferencia el diplomático mejor formado”, según aseguraba Sir Henry MacMahon. En un principio los británicos le trataron con gran desconfianza. Según Shakabpa, pensaban que iba a sueldo de Rusia. Por otro lado, por su admiración por las milicias británicas y su poderío económico, se decía en la Asamblea Nacional que se había vendido a los europeos. Aunque sus compañeros de gabinete, Zholgang, Chankyim y Horkhang le apoyaban fielmente, las alegaciones llegaron a la Asamblea Nacional de forma menos amistosa por parte del oráculo de Nechung, causando que los cuatro ministros fueran detenidos en Norbulingka.

Posteriormente, no sólo se puso en libertad a estos funcionarios sino que el Dalai Lama pidió tenerlos a su lado en su vuelo a Darjeeling. En esta estación británica, Lonchen Zholgang acometió y completó una Historia del Tíbet, aunque desgraciadamente el manuscrito original se perdió. No fue el único escrito que salió de la corte del Dalai Lama durante su estancia en Darjeeling. Se podría especular que esta modesta inspiración literaria pudiera haber sido inspirada, incluso sólo en parte, por el Renacimiento de Bengala. Después de todo, Darjeeling era la capital del gobierno del estado de Bengala durante los meses de verano. El Secretario Jefe de Su Santidad, Shelkar Lingpa, escribió el poema de cuarenta y seis versos, “Una canción de recuerdos de Lhasa”, que incluso hoy es leído con admiración y placer por muchos tibetanos. Gungthang Katsap, un delegado del ministro Tenzin Wangpo, escribió un repaso biográfico de los Dalai Lamas, que posteriormente Sarat Chandra Das incorporó a su Introducción a la Gramática del Idioma Tibetano. El propio Dalai Lama y su médico personal, Ngoshi Jampa Thupwang, parecieron estudiar la situación de la sanidad pública en Darjeeling, ya que después del retorno del Decimotercero a Lhasa, Bell nos relata que “el gobierno tibetano ha establecido un mercado de carne en Lhasa en la que la carne se vende bajo mayores condiciones sanitarias”. De más relevancia es el establecimiento del nuevo Mentzi Khang, el Centro Escuela Médica y Astrológica, y la creación del Chipa Nyerchoe, un programa que proporcionaba atención sanitaria a todos los niños tibetanos, especialmente a los recién nacidos. Ngoshi fue nombrado médico jefe y administrador de Mentzikhang bajo el título de khenchen, y Khenrab Norbu como su asistente como khenchug, o abad asistente.

Otro oficial de Su Santidad en Darjeeling, Tashi Wangdi, que previamente había trabajado a servicio de los amban, contribuyó con un útil diccionario-léxico en tibetano, inglés, chino e hindi, que mostraba sobre todo nuevas palabras políticas, técnicas y de ciencias naturales. El libro se había publicado un año antes en la Imprenta de la Misión Baptista de Calcuta, y sin lugar a dudas fue muy útil a Su Santidad y su gabinete, que querían saber más y más sobre el nuevo mundo al que habían sido obligados a entrar.

Otras personalidades nacionalistas tibetanas reconocidas son Tsarong Dasang Damdul, Jampa Tendar (más adelante Kalon Lama), Trimon y otros son bien conocidos por los tibetólogos.

Pero una de las personalidades más importantes de este período, alguien que bien podría considerarse fundamental en el surgimiento de la reforma y el despertar nacionalista en el ámbito del Dalai Lama, es también alguien muy injustamente olvidado.

Agvan Dorjiev

El papel del Buriat Lama, Agvan Dorjiev, en la historia tibetana moderna nunca ha sido lo suficientemente reconocida, en parte debido a los informes británicos, que invariablemente le retrataban como siniestro espía ruso. Llegó a Lhasa en 1873 para estudiar en el monasterio de Drepung, donde alcanzó el título de Geshe (maestro budista). Dorjiev, cuyo nombre tibetano era Ngawang Lobsang, debió de haber sido un erudito extraordinariamente dotado, ya que se convirtió en uno de los siete tsenshabs, compañeros de debate filosófico del Dalai Lama. En 1888 se convirtió en tutor y confidente del Decimotercero y durante diez años le sirvió como inseparable ayudante. Su Santidad le consideraba y mantenía como “auténtico guardián y protector”.

El joven Dalai Lama podía no tener prácticamente ningún conocimiento sobre el mundo exterior o el funcionamiento de la política internacional, pero su tutor, según su biógrafo John Snelling, “era un hombre mucho más de mundo; relativamente bien educado, había viajado mucho por Asia Central, y era alguien que destacaba por ser inteligente, perspicaz, cariñoso, y también de carácter”. Un testigo europeo que le conoció en aquellos años aseguró que su “ciencia, su energía y, por encima de todo, la vivacidad de su mente le predestinaban a convertirse en un gran estadista o un gran aventurero”. Era alguien “moderno, de mente abierta” gracias a sus muchos viajes. Visitó San Petersburgo como enviado del Dalai Lama, además de París, Londres, y las principales ciudades de la India y China. Se encontraba entre los muchos políticos de la época que no sólo se enfrentaban a la oposición del lobby ultraconservador de Lhasa, sino también a la hostilidad de los británicos. Actualmente esto es entendido como que no se trataba de un espía extranjero, sino de un patriota y luchador incansable por conseguir que Mongolia y Tíbet fuesen reconocidas como naciones independientes de China. Cabe señalar en este punto que Dorjiev fue uno de los principales autores del Tratado Tíbet – Mongolia que se firmó el 29 de diciembre de 1912. El principal objetivo de este tratado era demostrar la independencia total de Tíbet y Mongolia y declarar su rechazo tanto al mandato manchú como a sus lazos políticos con China.

No es momento para debatir detalladamente sobre su enigmática personalidad, pero cabe también decir que su papel fue decisivo a la hora de dar forma a la visión independiente y progresista del joven Dalai Lama, y por tanto, de dar forma a la historia tibetana moderna. John Snelling menciona que durante una charla con el eminente historiador Alastair Lamb, le dijo que “si Dorjiev no hubiese aparecido cuando lo hizo, el curso de la historia tibetana bien pudo haber sido muy diferente”.

Dorje Gyalpo, primer rey de los tres que conformaron la Dinastía Phagmodrupa

Finalmente, no podemos dejar al margen la posibilidad de que el espíritu nacionalista tibetano surgiese de su propio pasado. Por ejemplo, el primer rey Phagmodrupa, tras arrebatar el poder que los mongoles mantenían sobre el Tíbet (diez años antes de que los chinos acabasen con la dinastía mongola Yuan) intentó crear una nueva identidad nacional no vinculada a Mongolia, recreando los comienzos del período imperial tibetano. El duro código penal mongol fue rechazado y se recuperaron leyes del período imperial. El Phagmodrupa recuperó los trajes tradicionales y durante las celebraciones del Losar (el Año Nuevo tibetano) los altos oficiales vestían trajes de los antiguos reyes. El segundo Phagmodrupa patrocinó el festival Monlam de Lama Tsongkhapa en Lhasa, convirtiéndose en el festival más grande del calendario tibetano y atrayendo peregrinos de todo el país y de incluso fuera de sus fronteras. Aunque el Monlam es un festival eminentemente religioso, también tiene mucho de histórico y militar, aspectos representados en grandes y coloridos concursos y desfiles que servían para inculcar a los tibetanos el orgullo por su historia e identidad.

Esperamos que este ensayo anime a estudiosos y expertos a acometer un estudio más exaustivo sobre este importante y fascinante período de la historia tibetana que durante tantos años ha permanecido tanto poco conocido como malinterpretado.

Jamyang Norbu

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: