Archive | septiembre 2010

Las vacías esperanzas de China tras la muerte del Dalai Lama

Lodi Gyari

Traducimos para vosotros un interesantísimo artículo publicado por Nicholas Kristof para el New York Times. No dudéis comentar al final, tanto aquí como -si queréis- en el artículo original.

¿La postura de ¡LPT!? Tan simple como obvia: El autor parece no pensar en el papel de Su Santidad el Karmapa -lo más parecido a un hijo que podría tener el Dalai Lama- y de quien tal vez pudiera ser más importante: El 15º Dalai Lama. Aquí el artículo traducido para vosotros:

Lodi Gyari, el representante del Dalai Lama en Washington, ha dejado unas palabras muy interesantes en el diario South China Morning Post. En particular, menciona dos puntos que Pekín parece no ‘pillar’. Primero:

“La mentalidad es que China debería esperar hasta que fallezca el presente Dalai Lama, y que entonces el problema tibetano desaparecerá de forma natural. Este pensamiento está basado en la creencia de que la falta de un líder y un movimiento desorientado se fragmentaría en pedazos y eventualmente se convertiría en algo irrelevante. Esta mentalidad está equivocada por muchas razones, y muy contraproducente para el propio futuro de China. Aquellos que se atienen a esta visión no comprenden que hoy día la fragmentación ya no significa irrelevancia; significa impredecibilidad radical y un riesgo mucho mayor. Lejos de difuminarse, el movimiento político tibetano se reinventará a sí mismo sin la ausencia del actual Decimocuarto Dalai Lama, y se convertirá en algo mucho más complejo y más difícil de gestionar”.

Esto es correcto. China está esperando que el Dalai Lama muera para que los tibetanos pierdan a su líder y su cohesión. Pero el resultado no es que Tíbet vaya a ser más fácil de dominar; más bien se volverá más violenta. Ya hay muchos, muchos jóvenes tibetanos que piensan que el Dalai Lama ha sido demasiado paciente, demasiado conciliador, demasiado pacifista. Esto es particularmente cierto en el exilio; los tibetanos que permanecen en China tienen a ser más pragmáticos y desean que las cosas se vayan arreglando. Pero ante todo, mi corazonada es que veremos más resistencia violenta después de que el Dalai Lama desaparezca.

Muchos chinos, furiosos por la violencia tibetana contra la etnia han en Lhasa durante las últimas protestas, culpan al Dalai Lama -y es cierto que fue demasiado lento en condenar la violencia. Pero en general no hay duda de ello: Su Santidad ha sido una fuerza contenedora enorme en su lucha contra la violencia.

Así que mi corazonada es que después de que muera el Dalai Lama, Tibet se convertirá en algo más parecido a Xinjiang. Los abusos de Derechos Humanos atraerán menos atención, porque el Dalai Lama no estará ahí para llamar la atención sobre ellos. Pero las protestas serán más y más violentas, y habrá algunos auténticos terroristas que meterán armas desde el extranjero.

El otro problema de que el Dalai Lama muera es que cualquier solución al conflicto tibetano pasará por dolorosas concesiones de ambas partes. No queda claro si el Dalai Lama quiere dar su brazo a torcer con estas concesiones tan necesarias, pero si quiere, probablemente el pueblo tibetano estaría de su lado. En contraste, si muere, simplemente no habrá nadie que pueda unir a los tibetanos y persuadirles para que acepten estas concesiones. La posibilidad de una solución política pacífica morirá con el Dalai Lama.

Ya comenté cómo podría ser un eventual acuerdo en una columna de 2008. Esencialmente, los tibetanos aceptarían el gobierno chino a cambio de una auténtica autonomía, más libertad lingüística, cultural y religiosa, y que acabe la migración de chinos a las áreas tibetanas.

El segundo punto importante de Lodi Gyari es:

“Es descorazonador ver lo lejos que los líderes chinos están ahora de los primeros días de la reforma. Los líderes que yo conocí a principios de los 80 compartían la convicción de su papel histórico sobre la complicada transición que necesitaba la china post-maoísta. Líderes como Hu Yaobang comprendían que la grandeza del futuro chino yacía en las acciones responsables de sus líderes para asentar los cimientos de una auténtica estabilidad. Hu reclamaba políticas atrevidas con Tíbet. Era abierto y honesto, no se cortaba a la hora de enfrentarse a la realidad y a la responsabilidad, y por eso se ganó el corazón de los tibetanos”.

Lo que Lodi Gyari no reconoce es el contrapunto: A principios de los 80, Hu Yaobang y Zhao Ziyang estuvieron preparados para llegar a un acuerdo con el Dalai Lama, pero fue entonces Su Santidad quien se negó. Tras la Revolución Cultural, los tibetanos sencillamente no se fiaban de Pekín a pesar de tener el tiempo a su favor. Hicieron un cálculo equivocado histórico en los años 80, y entonces las puertas a la negociación se cerraron con la salida de Hu Yaobang y Zhao Ziyang. Tal vez se reabrirán en el futuro con otro gobierno chino, pero el gabinete actual no está preparado para dar su brazo a torcer. Al contrario, actúa bajo el espejismo de que las cosas serán mejores cuando el Dalai Lama muera.

El Dalai Lama ha sido extraordinariamente efectivo con la opinión pública mundial, pero ha sido un fracaso espectacular con quien más importa -los oficiales chinos y el pueblo chino. Todavía no es demasiado tarde para él para mejorar su mandarín, hablando más para audiencias chinas, e intentando viajar a China. Esta petición para trasladarse, digamos, a Pekín haría que tuviera a China en el bote. No creo que Pekín aceptase, pero al menos sería una señal del deseo del Dalai Lama de arreglar las cosas junto a los líderes chinos.

Y el camino que recorremos actualmente es desastroso. Más chinos de etnia han se están trasladando al Tíbet, destruyendo su personalidad tradicional haciendo que desaparezca para siempre. Un acuerdo político es la única vía para anticiparse y evitar la violencia, pero es difícil verlo en el horizonte. ¿Qué opináis?

Traducción: Carlos J. de Pedro para ¡Libertad Para Tíbet!

Detenidos presuntos espías chinos en Dharamsala


India ha reforzado la seguridad de Su Santidad el Dalai Lama después de que la policía haya arrestado a presuntos espías chinos en Dharamsala, ha informado el diario Hindustan Times.

Según el artículo, el Departamento de Seguridad del Gobierno Tibetano en el Exilio hizo llegar una comunicación al Departamento de Investigación Criminal de Himachal Pradesh de la policía india informando de que espías chinos se habían introducido en comunidades tibetanas, disfrazados de monjes.

Fuente: Hindustan Times / Dossier Tibet.

Nepal se inventa una supuesta tensión tibetana en Kathmandú

Un monje tibetano, con la cara manchada de sangre, es arrestado en Nepal durante las protestas
que siguieron al 10 de marzo de 2008. La policía nepalí se ha comportado desde entonces como
un títere más de China actuando con brutal violencia en sus actuaciones contra los tibetanos.
Nepal desplegó cientos de agentes de fuerzas y seguridad del estado en su capital, Kathmandú, para prevenir la “manifestación anti-China” tibetana durante el Día de la Democracia, el 2 de septiembre, según el diario Himalayan Times, que citaba al superintendente Pradhumma Kumar Karki asegurando que 600 agentes habían sido mobilizados en áreas con alta concentración de población tibetana exiliada, para evitar que saliesen de sus hogares.

Sin embargo, lo cierto es que los tibetanos no suelen manifestarse durante este día, y el pasado día 2 no hubo ninguna concentración en Kathmandú. Es evidente que Nepal se comportó de esta manera para no ofender a la petulante China.

“La policía no tuvo que hacer uso de la fuerza en ningún sitio según vigilaron los monasterios a lo largo del día”, dijo Karki, añadiendo que durante la jornada no hubo ningún arresto.

El artículo afirma que lo único que hicieron los tibetanos fue realizar oraciones especiales en la stupa de Bouddhanath para celebrar el día y conmemorar su lucha por la democracia.

Fuente: Dossier Tibet / Tibetan Review / Himalayan Times