Archive | agosto 2011

Entrevista con el Dalai Lama: Una república democrática sería lo mejor para Tíbet

El Dalai Lama, el guía espiritual de los tibetanos, explica en esta entrevista exclusiva con el diario francés Le Monde las motivaciones que lo llevaron a renunciar a su cargo de jefe político de su pueblo.

-Recientemente, usted secularizó las instituciones tibetanas en el exilio, imponiendo la separación entre la autoridad religiosa del Dalai Lama y la dirección política de la comunidad. ¿Por qué?

-Desde mi adolescencia yo percibí las fallas del gobierno tibetano. El poder máximo estaba concentrado en muy pocas manos. Después de nuestro exilio en la India, en 1959, yo inicié la democratización de nuestras instituciones. Finalmente, en 2001, el primer ministro se volvió un puesto de elección. A partir de esa fecha, mi posición personal fue de semi-retiro político. A principios de este año hubo una campaña para la elección de un nuevo primer ministro. Yo noté que las comunidades en el exilio en los países libres estaban muy activas y felices de participar en la elección y que los candidatos eran de calidad. Entonces decidí que, después de diez años de semi-retiro, ya era tiempo de que yo pasara al retiro político completo.

-Pero, más allá de su persona, usted está trastocando la institución del Dalai Lama.

-Así es. No se trata sólo de mi retiro personal. Se trata de ponerle fin a una tradición de casi cuatrocientos años, en virtud de la cual el Dalai Lama estaba dotado automáticamente de la autoridad política. Yo siempre pensé que había que separar las funciones del jefe político de las del jefe religioso. Hubiera sido hipócrita de mi parte no aplicarme a mí mismo esta convicción. Es arcaico que un país esté gobernado por un rey o un jefe religioso. La mejor manera de gobernar a un pueblo es a través de las elecciones.

FIGURA MÁS ÚTIL

-¿Qué estado de ánimo tenía usted al tomar esta decisión?

-Es importante conservar la institución del Dalai Lama, que es una institución religiosa históricamente importante para los tibetanos. Pero, a fin de hacerla menos controvertida, hay que separarla del poder político. Esta decisión la tomé voluntariamente y con gusto, y no por desánimo o desesperación. Si la institución del Dalai Lama hubiera acabado en medio de la controversia, eso sí hubiera sido una deshonra. Y pienso que la función del Dalai Lama, desprovista de su autoridad política, puede ser más útil en el plano religioso.

-Los legisladores tibetanos en el exilio le pidieron que conservara el papel de Jefe de Estado, que sería puramente ceremonial. ¿Por qué rechazó esa posibilidad?

-No me gusta esa fórmula. Tengo el más profundo respeto por la Reina de Inglaterra y por el príncipe Carlos, pero en lo personal no me gustaría ser una figura simbólica. Tendría la impresión de ser una marioneta con un primer ministro que estaría moviendo los hilos. Nosotros debemos ser completamente una democracia de tipo republicano.

-Muchos tibetanos han expresado su oposición o inquietud ante este cambio…

-En caso de necesidad, yo siempre estaré disponible para dar consejos. Pero estoy convencido de que, a largo plazo, mi decisión es la mejor para atender los intereses del pueblo tibetano así como de la institución del Dalai Lama.

ASUNTO DE REENCARNACIÓN

-Hay otro dominio en el que usted habla de innovaciones necesarias, el de su reencarnación. ¿Usted quiere contrarrestar una ofensiva china después de su desaparición, cuando llegue el momento de identificar su reencarnación?

-No hay nada decidido a la fecha. Desde hace ya varios años, yo he planteado este asunto en las reuniones. Las personas involucradas me dicen que no hay urgencia. En general, ellas prefieren el método tradicional de selección de la reencarnación. Pero yo he mencionado opciones alternas. Pienso que una elección mediante un cónclave, como el que elige al Papa, sería una fórmula estable.

-Ha declarado en repetidas ocasiones que su reencarnación no podrá nacer más que fuera del Tíbet bajo tutela china. ¿Por qué?

-Desde hace años, yo tengo muy claro esto: después de mi muerte, voy a renacer en un país libre. Porque el sentido mismo de la reencarnación es que en la nueva vida, uno trate de continuar las obras no concluidas en la vida anterior.

-Usted mismo ha hablado de la posibilidad de reencarnar en una mujer.

-En efecto. Si la situación es tal que sólo una mujer puede ser la más útil para la espiritualidad budista, ¿por qué no? Yo hablo con mucha frecuencia de la compasión. Ahora bien, en este dominio, la mujer biológicamente es más sensible al sufrimiento de los demás. Algunas personas piensan que yo bromeo. Pero no; hablo absolutamente en serio.

TÍBET BAJO DOMINIO CHINO

-¿Teme usted la injerencia de Beijing en la identificación de su reencarnación?

-En otros tiempos, los emperadores chinos eran budistas y creían en el fenómeno de la reencarnación. Pero ahora, los dirigentes comunistas chinos consideran que la religión es un “veneno” y me llaman “demonio”. Que ellos se interesen en mi reencarnación es un absurdo, una enorme contradicción.

-¿Qué ecos tiene usted de la situación en el Tíbet?

-La situación es muy mala. El control del Partido Comunista Chino es muy duro. Un reciente reporte oficial subraya que los gastos en seguridad interna en China son superiores al presupuesto de la defensa. Eso quiere decir que los dirigentes consideran que la amenaza interna es más grande que la externa. Hoy en día, en Tíbet, la sospecha y la desconfianza reinan por todas partes. ¿Cómo puede durar esa situación? Es imposible. Eso es autodestrucción a largo plazo.

-¿Piensa usted que China finalmente será una democracia?

-Yo tengo reservas en lo que se refiere a pedirle a China que se democratice de la noche a la mañana. Porque no va en el interés de nadie que se hunda la autoridad central, que se establezca el caos. Un cambio gradual sería mucho mejor. Pero lo que China necesita con más urgencia ahora es información libre. Mil trescientos millones de chinos tienen el derecho de poder juzgar lo que es bueno o malo para ellos.

Fuente: La Nación (Chile).

Miles de tibetanos desafían la prohibición entronizando retratos del Dalai Lama y el Panchen Lama

Más de 5.000 tibetanos de todo el Tíbet participaron en el ‘Jang Chenmo Gunchoe ‘ (congregación religiosa anual) y han entronizado un retrato de Su Santidad el decimocuarto Dalai Lama. Desafiando las órdenes del gobierno chino, los monjes y monjas que representan a las cuatro escuelas del budismo tibetano y Bon Yungdrung tomaron parte en la ceremonia de 10 días celebrada en Kham Lithang Gonchen, este mes de julio de 2011, ha informado la web tibetana Phayul.

Una reunión religiosa de más de 5000 personas en el este del Tíbet violó las órdenes del gobierno chino y entronizó públicamente un retrato de Su Santidad el 14º Dalai Lama con pleno regocijo religioso ceremonial.

La entronización de los retratos del Dalai Lama y del 10º Panchen Lama tuvo lugar en el principal monasterio de Lithang en Kham durante los diez días de congregación religiosa Jang Gonchoe Chenmo (Gran Festival de la Oración de Lithang) que comenzó el 15 de julio.

Hablando a Phayul, un miembro del parlamento tibetano en el exilio, el Sr.Atruk Tseten, dijo que fue un momento muy alegre y emotivo para los tibetanos que se habían reunido desde todos los rincones de Tíbet mientras se alineaban frente al trono para ofrecer katas (bufandas tibetanas).

“Mucha gente me dijo que era la primera vez en su vida en que realmente podían sentir que estaban viendo a Su Santidad el Dalai Lama en persona y buscando sus bendiciones” dijo Tseten.

Los organizadores del encuentro religioso le habían dicho de antemano a los oficiales chinos locales de sus planes de entronizar el retrato de Su Santidad el Dalai Lama advirtiendo que los organizadores no se harían responsables por las acciones de la gente reunida en el evento en el caso que la procesión religiosa fuera obstruida.

Alrededor de 100 monasterios representando a las cuatro escuelas del budismo tibetano y al bon del este del Tíbet, participaron en la congregación anual con los organizadores desafiando órdenes y también enviando una invitación al monasterio de Ngaba Kirti.

Tseten dijo a Phayul que los organizadores habían establecido reglas estrictas para animar a todos los reunidos a hablar en idioma tibetano y lo hicieron obligatorio para todos, incluso los oficiales chinos debieron vestir ropas tibetanas dentro del lugar de la congregación.

Tsethar, la práctica budista de salvar vidas también se llevó a cabo así como ofrendas de oración por la larga vida del Dalai Lama. Gran cantidad de ganado fue rescatado de las carnicerías y liberado bajo el cuidado de pastores y granjeros.

Fuente: Fundació Casa del Tíbet